La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír.(George Orwell)


BLOG DE PERIODISMO URGENTE



lunes, 19 de abril de 2010

¿ESPAÑA ES UNA NACIÓN?


No, no me he molestado en mirar si la frase está textualmente escrita en la Constitución de 1978. Es más, prefiero no hacerlo, no sea que me lleve una sorpresa y no aparezca. En todo caso sí sé que más de uno y de dos no estarían de acuerdo con una oración de sujeto verbo y predicado tan sencilla.


A día de hoy, no puedo por menos que darles la razón a todos los que quieren tenerla, en lo que respecta al eterno problema de nuestro país: su identidad geográfica e histórica. Han pasado más de treinta años desde la transición y toda la clase política insiste en mantener viva la llama eterna del frentismo como si fuera un homenaje al soldado desconocido, ése que murió o lo mataron en una cuneta a las afueras del pueblo.


¿Se han dado cuenta de que cualquier asunto político, social o económico siempre acaba teñido del tinte preferido de cada uno de ellos?; socialistas, populares, nacionalistas o comunistas, todos sangran por la herida -con lo que duele eso- para convencernos de que su visión es la adecuada. El Estatut es sólo un ejemplo.


Parece como si unos y otros estuvieran dando vueltas y vueltas sin querer afrontar una pregunta que al final es la que es: ¿España es una nación, o no?, porque a estas alturas, deberíamos saberlo y deberíamos decirles a quienes no lo creen así que no habrá jamás vuelta de hoja o que sí, pero actuar en consecuencia. Eso pasó en Francia o en Inglaterra o en Suiza o en Estados Unidos o en ... por favor, no dejen que siga poniendo ejemplos.


Y si no lo es, si hay otras naciones dentro de España, cosa que va contra el espíritu más esencial de nuestra Constitución, dejemos que así sea, pero no juguemos permanentemente con el mapa. ¿Cómo no va a estar hecho un lío el Tribunal Constitucional con la sentencia de la carta magna catalana?, si es que pretende la cuadratura del círculo en aras de la tolerancia y la convivencia, cuando eso debería de estar ya superado.


Y si no lo está, superemos el asunto por la vía legislativa, no por la jurídica. Y si eso nos da miedo, seamos valientes y de una vez decidamos cuál es nuestro mapa. O, con tal de marear la perdiz ¿es más rentable mantener sine die nuestro problema de identidad por los siglos de los siglos, para dar así vía de escape a los que no quisieron ser España desde que se acabó la guerra?


Los jueces del Constitucional están solos en el laberinto. No hay ningún hilo de Ariadna del que tirar para poder volver al origen del problema, quizá porque el origen -la transición- fue precisamente el problema: sirvió para evitar otra guerra, pero desde entonces todos se la tienen jurada.


Desde entonces, a los nacionalistas catalanes y vascos y quién sabe cuáles serán los próximos, se le administra cloroformo en pequeñas dosis, a ritmo lento, con una de sí y otra de no, alargando los tiempos, dejando que se crean que son lo que hoy por hoy no son, tolerando su permanente melancolía de lo no vivido, de lo que no fueron. ¿Es esa la mejor solución?, ¿hasta cuándo?, ¿no ven que así se polariza el debate político, hablemos de lo que hablemos?


No podemos seguir en el siglo XXI sin tener claro quién es una nación: o España o los demás y a estas alturas eso es lo de menos, pero necesitamos tener eso bien claro. Para poder ser solidarios, para poder votar por tu tierra aunque se viva fuera de ella, para repartir el agua sin conflictos, para poder estudiar en Utrera y ejercer en Cornellá, para que la movilidad laboral no sea un problema... para tantas cosas.


Y si no, de acuerdo redibujemos el mapa, aquí no se presta nadie agua de región a región, cada uno con su lengua, sin poder ejercer su profesión fuera de donde nació, como quieran, pero por favor, a estas alturas, cuando otros países están ya en debates mucho más profundos sobre su horizonte social, energético, sostenible y tecnológico, nosotros no podemos seguir haciéndonos esta pregunta: ¿España es una nación?. Voy a mirar si lo pone en la Constitución.

sábado, 13 de marzo de 2010

SCARLET, EL TRAVESTI DE JUGUETE



FOTOS, Pep Bonet (c)
Texto: Ignacio Jarillo
Un reportaje publicado en interviú



“Recién cumplo 12 años. Mi nombre es Escarlet Rubí, mi nombre artístico, claro. Mi nombre verdadero es Jorge Javier. Cuando tenía cinco años ya andaba por la calle. Conocí a un vecino mayor con el que empecé a tratar. Él me dijo que íbamos a jugar al papá y a la mamá. Ilusionado le dije enseguida, ¿quién va a ser el papá y quién la mamá? -Vos vais a ser la mamá-, me dijo. -Y ya sabes que los papás y las mamás tienen relaciones ... Entonces él me infringió su pene en mi trasero. Ahora que ya soy grande lo odio, lo detestó, por haberme arruinado la vida. Aquello se repitió y ya con diez años me iba al río a tener relaciones con los hombres, a escondidas de mi mamá. Después fue cuando conocí a los travestis. Yo ahora les digo a los niños travestis que se queden en sus casas y que no estén en la calle porque la calle no trae nada bueno. Yo he sufrido mucho, como nunca ha sufrido un niño. Tengo una mente tan mayor que me siento como un viejo”.



Más de 10 millones de niños y niñas se ven obligados a prostituirse, y la cifra aumenta entre 1’5 y 2 millones anualmente.


Pobreza, ámbito familiar destruido, abandono, adicción a las drogas, rapto, prostitución, infección por VIH, marginación y muerte. Final de trayecto. El abuso sexual a niños en la calles de las ciudades de Centroamérica transcurre impune cada día al margen de la ley, al calor de la miseria o de las redes organizadas que millones de turistas aprovechan para practicar sexo con la infancia más desprotegida. Esta vez es Honduras, pero podía haber sido El Salvador o incluso Colombia, Brasil o Argentina. Siempre hay un niño al que robar la infancia desde el primer día. Aunque el niño que vamos a conocer es especial por eso, porque lo conocimos. Porque tiene un rostro... bueno dos.



UN TRAVESTI DE JUGUETE

El niño va descalzo por el piso de baldosas. Una habitación de paredes llenas de mugre y pintadas, de un edificio cualquiera del barrio de El Paso.
Se sienta sobre una silla crujiente junto al jergón donde descansa Morelia, su mentora y amiga travesti de toda la vida. Alguien a quien quiere bien pero que no deja de ser la encarnación del futuro que le espera. Javiercito lleva un tejano raído y una camiseta de algodón descolorido que cuida de no quemar con las cenizas. Fuma marihuana en caladas propias de pulmones expertos. Es un niño alegre cuando habla. Su voz es una mezcla amanerada de tonos femeninos adultos e infantiles que sobrecoge cuando explica lo que le hacen los clientes. Cuesta creer que cada frase que pronuncia salga de su experiencia. En un castellano abundante y lleno de recursos casi nos hace olvidar que sólo tiene doce años. Pero su mirada oscura delata el estigma de la madurez prematura. Sus ojos negros hace tiempo que no brillan, cansados de haber visto ya todo lo malo.



La Convención de los Derechos del Niño, el marco legal más ratificado internacionalmente, tiene ante sí la misión más difícil: devolver a esta infancia la edad de la inocencia.



El perfil de Scarlet Rubí coincide con el de la mayoría de los niños prostituidos: desde los cinco años sufrió abusos por parte de hombres y ahora no esconde su homosexualidad, que al final, le permite seguir ganándose la vida en Honduras, territorio abonado para la prostitución de menores que aprenden a ser juguetes sexuales travestidos para clientes de todo el mundo. San Pedro Sula, Tegucigalpa, Puerto Cortés, Comayagua y La Ceiba, son ciudades que cierran el primer círculo de este infierno infantil que acaba con una generación detrás de otra. Para ellos, la Convención de Derechos de la Niñez de Naciones Unidas es sólo una frase larga.


P: ¿Cómo empezó tu vida en la calle?
-Yo primero viví en una colonia que se llama Villanueva. En mi casa nadie me discriminaba porque no sabían que yo era homosexual. Pero sí tenía mis amistades que eran gays y sabían que yo era gay y no le contaban nada a mi mamá ni a mis hermanos. Una vez me llevaron a una casa y estuve allí varios meses. No conocía San Pedro Sula hasta que unos chicotes me trajeron. Mi mamá sufrió mucho hasta encontrarme. Se que me quiere y se preocupa por mí. Yo a veces también me preocupo por ella, aunque a veces no. Ahora ya no puedo cambiar salvo por la ayuda de Dios o la de mi mamá-.

Queda poco para volver al trabajo. Cansino, saca su ropa de faena de un cajón para transformarse en un juguete para adultos. Empieza a desvestirse sin pudor y se mete a la ducha. Bajo el chorro de la cañería dedica a la cámara su sonrisa más femenina. Morelia le mira con ternura. Javiercito es su niña bonita. Le seca con una toalla blanca y se ocupa de ir maquillándole el rostro. Después se ajusta un culotte color pistacho que empieza a dar forma a su delgada figura. Vuelve a dar unas caladas y de nuevo sonríe a la cámara muy profesional, como una artista de cine. Es su pequeño momento de gloria. Javiercito todavía habla como un niño.

- Yo de pequeño me vestía como los chicos. Después me hice cada vez más homosexual y sentí la necesidad de cambiar de aspecto. Eso fue cuando conocí a los travestís que me fueron “instruyendo”. Lo hicieron tan bien que enseguida me llevaron a prostituirme más a las calles. La primera vez me acompañaron. Fue con Meraz, un amigo travesti que me metió a andar en una zona que llaman el Tamarindo. Yo no me podía maquillar ni nada de eso y él me maquilló, me vistió de mujer. Cuando empecé sentía como un temor que... usted sabe que al primer mes uno se siente temeroso porque no se sabe cómo son los destinos de la calle, no sabes lo que puede ocurrir. Puede ocurrir un choque, una violación o me pueden matar o me pueden dejar botado en donde sea. En esa primera salida gané 500 lempiras ( 17’50 euros), que ese día repartí mitad y mitad con aquel travesti y fuimos a comprar droga. Una droga que se llama la piedra, el residuo de fabricar cocaína que es la droga más discriminada en Honduras, ¿sabe?. De ahí me fui haciendo drogadicto. Con once años ya inhalaba pegamento Resistol, fumaba cigarrillos y marihuana y también fumaba rociado, cigarrillos de marihuana mezclados con cocaína. Después empecé a snifarla. Más tarde conocí a varios amigos, a Morelia, a Tonina, a Salomé, a la Gorda, a Deborah, a todos...-

Mirándose al espejo, empieza a pintarse unos labios carnosos, que va tiñendo de fresa, para espantar el sabor a látex barato de los preservativos.

P:¿Cómo fue tu primera vez?
La primera salida que hice yo sola fue de 300 lempiras. Salí con un hombre que me llevó a un Motel, El Sauce. Yo jamás había ido a un hotel porque recién empezaba a andar en la calle. Apenas tenía 10 años. Yo salía vestida de hombrecito como un niño, con calzonetita corta, ¿cierto o mentira Morelia?... (le pregunta a su amigo travesti, que sonríe complacido). -Hasta entonces salía sólo con taxistas porque ningún cliente sabía que yo me andaba prostituyendo. A los tiempos me fui vistiendo de mujer, me fui pintando, , comprándome mis cosas de mujer, mis maquillajes, mis tacones, fui saliendo a la calle, fui conociendo bastantes clientes que a no más verme se impactaron como viendo algo que nunca han visto. Aquella primera vez se paró un carro negro, como gris, abrió el vidrio, me llamó y me dijo:
- ¿cómo te llamas?
- Scarlette Rubí, le dije.-
- ¿Andas trabajando vos también?, -sí le dije yo.
- ¿Cuánto cobras por un sexo oral?
- 300 lempires.
- Subíte-, me dice,- vamos a dar una vuelta.

Me subí. Yo me perdía en aquél asiento que tan grande era. Me quedé impactada porque era la primera vez que me subía a un carro. Entonces me llevó tranquilamente. Él era drogadicto, era narcotraficante que pasaba droga en avionetas. Me contó toda su historia mientras estuvimos en el hotel. Me dijo que yo era demasiado pequeña para que anduviera en las calles, que si podía me iba a ayudar con algo de dinero. Pero jamás lo hizo... era pura mentira lo que el hombre decía. Sólo lo decía para abusarme más. Entonces después de correrse decía que no podía, que sólo podía darme 300 lempires. Solamente me quería para abusar de mí. Yo ya sabía esto: Que jamás un drogadicto le va a ayudar a un menor de edad como yo. Después tuve los problemas con la policía, que me llevaban a cada ratito. Me internaban en cualquier centro del que salía de nuevo a la calle.


Cada año más de tres millones de personas buscan sexo infantil en sus viajes de placer.




P:¿La policía Abusó de tí? Ninguna vez abusaron de mí, porque sabían que yo era un menor de edad y no me podían tocar. Pero a veces me maltrataban aunque yo no me dejaba y si lo intentaban yo amenazaba con denunciarlos. Morelia le mira como animándole a contar toda la verdad.
-Bueno, una alguna vez sí salí con un policía.

P:¿Tuviste relaciones con él? Sí, tuve relaciones con él pero mira, sólo por encima porque Ji, ji...recuerdo que cuando le tocaba..., como decimos por aquí ¡ni se le paraba!

P: ¿Y la policía municipal... te ha agredido? No, bueno la policía municipal sólo cuando me llegaba al bulevar me agarraban y me llevaban a la “satélite” a dormir toda la noche. Me metían en la bartolina a limpiar aseos. Y tampoco es justo que me llevaran a dormir a una posta toda la noche, sabiendo que soy un menor de edad, sin cama donde dormir. Yo necesitaba ayuda y en vez de ayudarme me hacían un mal.

P:¿Nunca te golpearon en el centro de menores?
No, nunca me maltrataron, más bien yo los trataba de “matar”, ja, ja... Cuando yo llegaba drogada al centro me agarraba de unas celosías de la ventana y les ponía así las manos en el cuello para que me dejaran salir. Es que ahí dentro había unos “burros” grandes que lo trataban de golpear a una. Y usted sabe que yo ya soy viejo de andar en la calle y ellos no pueden darle escuela a uno, no son gente de la que puedas aprender. Recuerdo que un día yo quería matar a uno de ellos, pero como llegó el director y me quitó de la celosía al final no lo maté- dice con gesto fanfarrón.

P:¿Cómo era el ambiente de dónde vivías?
Donde yo vivía es una colonia en la que sólo hay problemas. Un patronato peleando contra otro patronato por los territorios desde 1998. Ahí moría mucha gente. Aquí en San Pedro Sula vine a vivirme a una cuartería, entremedio de todas las “maras”, del 18. Todos los días había pleitos. Se agarraban armas, se golpeaban, bebían, se drogaban, llegaba la policía a decomisar drogas. Cuando llegaba la policía a media noche se escuchaban aquellos disparos, aquellos pleitos, aquellos machetazos. Yo me sentía nerviosa porque decía yo ¿a qué horas... a qué horas van a abrir la puerta de mi cuarto. Me van a sacar y me van a golpear?

P: Y con la cantidad de mareros y de prostitutas que pasaban por ahí en esa cuartería cuando llevabas dinero encima, siendo todavía un niño... ¿no tenías miedo de que te lo quitaran?
Cuando yo salía a la calle y salía con clientes llevaba dinero en la cortilleja,, pero jamás me quitaron un centavo. Bueno a veces sí, cuando estaban drogados, y otros mareros sí, me quitaban el dinero, pero no tanto. Me quitaban unos 100, 200 o 300 lempires, pero yo siempre llevaba mis 2000, mis 1500 y no... bueno, 200 o 300 lempires para mí no eran nada, porque yo me los rebuscaba por cualquier otro lado. Pero mis conocidos, no me robaban. Es más, me ayudaban a economizar mi dinero porque yo estaba muy adicta a la droga. Ellos me ayudaban más bien a no vendérmela porque era un menor de edad. Me ayudaban y me decían que comprara ropa y calzado y comida. Que ellos no me iban a vender droga a menos que ellos estuvieran ya “endrogados”, pero que ellos jamás me iban a vender un gramo de coca, ni de piedra, ni de marihuana. Me habría arruinado.

Javiercito saca de una bolsa una larga peluca de cabellos castaños lisos que se coloca enseguida dando vida poco a poco al travesti de juguete en que se convierte cada tarde. Se tumba en la cama de nuevo y monta una pierna sobre otra para mirar al objetivo, en un gesto sensual que da sentido a su nombre artístico, como ella dice.

P: ¿Y en la calle te han agredido?
No, yo he salido con bastantes clientes y jamás, jamás... hace dos años que ando en la calle y jamás han abusado de mí, jamás me han puesto una pistola, jamás me han puesto un cuchillo, porque me miran y me ven chiquito. A bastantes travestis sí les han puesto pistola, los han baleado, los han apuñalado, pero como yo soy un niño todavía no me hacen nada... ay, pero ya cuando crezca parece que sí voy a ir viendo que las cosas se van poniendo más así, más problemáticas. Ahorita soy un niño y la gente no más me puede tener lástima.


Morelia vuelve a mirarle con gesto de reproche para que se sincere de verdad.

-Bueno, una vez sí me han cacheteado los culeros, no más que tres veces, pero nunca más me han vuelto a cachetear, porque las cacheteadas son las “bienvenidas”, las novatadas, que dicen. De ahí nunca he vuelto a tener pleitos con ningún hombre. Sólo esa vez que tuve ese problema con Meraz, el hombre del Tamarindo, porque yo andaba bebida. Usted sabe que cuando uno anda bebido no sabe lo que anda haciendo, no sabe lo que es el mundo. Uno no se acuerda de nada, ni de que tiene familia. Sólo anda exponiéndose a que lo maten, a que lo apuñalen, a que lo violen.
Lo peor es cuando confías en gente extraña de mucho dinero. Yo antes no conocía lo que era una casa por dentro, tan bella, tan preciosa, cuartos, hoteles... todo eso fui conociendo. Fui aprendiendo lo que es la vida, qué es lo bueno, qué es lo malo. Ahora ya tengo doce años y a veces creo que mi mente ya está avanzada como la mente de una persona que ya tenga veinte o veinticinco años, porque he sufrido mucho. He sufrido golpes de mucha gente cuando andaba drogada y he sufrido maltrato en las casas. A veces hay clientes que me dicen que me vaya a sus casas, que voy a vivir bien con ellos. Al principio lo reciben bien a una y luego, a los pocos días, le tratan como a un perro.

La pequeña Scarlet va apareciendo poco a poco, mientras el niño Javiercito se desvanece. Ahora se ajusta un sujetador blanco con relleno para dar volumen a sus pechos y una minifalda a juego de talla 12. Con su mejor cara de vicio, vuelve a posar ante la cámara, tumbada fumando sobre las sábanas que se enredan en unas sandalias acharoladas de tacón alto. Se olvida de lo que está contando y mueve los hombros y las caderas preparada para gustar al primer cliente de la tarde. Sabe moverse como una actriz, ensayando entre bambalinas los gestos provocadores que atraigan a los turistas de la calle.

P: ¿Y Las compañeras travestis, algún día te han golpeado? Sólo esa vez que me pegó Meraz, el travesti, para robarme 50 lempiras.. Desde entonces ningún culero me ha asaltado a mí. Y eso que he hecho muchas salidas. He salido con clientes y dicen todos que soy una niña excelente ... en todo. Yo no se por qué me dicen eso, si apenas vengo naciendo.

P: ¿Y los clientes, alguno te ha querido maltratar?
Una vez sí, un hombre, en lo que andaba en la calle yo, me quiso golpear, pero no lo consiguió porque los demás travestis me defendieron. Yo era muy pequeña.
Morelia, vuelve a refrescarle la memoria: -¿Qué pasó una vez cuando estábamos teniendo relaciones a la par vos con un hombre y yo con otro cliente... ¿te acuerdas cuando el cliente te agarró a la fuerza y te quiso penetrar?

-...Ah, fue una vez que yo andaba así, medio bebida y me salió un cliente y entonces me jaló a la fuerza, pensando que yo estaba virga, pero no me dejé. -¡Ya estoy hasta los “cocos”!-, dije. Y entonces empecé a gritar para montar el drama y que me ayudaran, y empecé a gritar ¡ayyy!!, dije ¡ayyy Morelia, Morelia! Y entonces el hombre me soltó y Morelia le hizo soltarme también, porque... ohg, fue un show que jamás se me va a olvidar.

P:¿Cómo es un día normal en tu vida de niño travesti? Cuando estoy en la calle me paro en una esquina y se paran carros a montones. Por relaciones cobro 500 lempiras, por sexo oral 300 lempiras. Los hombres que me buscan me dice que soy muy barata. Después me llevaban a los moteles en sus coches y allí me desnudaban y empezaba a trabajar, yo además les hacía el espectáculo, les hacía lo que me pedían y me decían que les fascinaba cómo era. Tenía tantas salidas que a veces no podía repetir con el mismo cliente.

P: ¿Qué clase de clientes tienes? Bueno, los clientes que yo he tenido han sido nacionales y también mucho extranjero. Me han llevado a pasear a playas. He dormido en Moteles muy carísimos. Soy un niño que ha viajado por todo Centroamérica, por Honduras, en Tegucigalpa, pero también en Guatemala, El Salvador, Trujillo, Oranchito, descubriendo cosas, descubriendo cómo existe la pobreza en Honduras y ayudando a las personas que podía. He visto cómo sufren otros niños y cómo sufren cuando no tienen nada que comer, apenas tortilla con sal.

P: ¿Y qué es lo que te piden los clientes?
Ay, los clientes me piden sexo oral, mamadito rico, un pisadito, y que restriegue mi pene contra el suyo, penetraciones,. Ahhh, yo ya se lo hago rico para que se complazcan y otra vez me busquen... sólo a mí- . Scarlet se ríe sacando todo el encanto erótico que pueden sus diminutas curvas. -También me encanta de todo, hacerles todos los movimientos. A veces me pedían hacerlo sin condón y yo les decía que eso no, que me dejaran en la esquina de la siguiente calle.

P: ¿Nunca lo hiciste sin condón?
Eh...nunca, siempre he usado, aunque cuando los hombres me dicen que no lo use yo les digo que sí. Yo me meto el preservativo en la boca y sobre la boca yo le voy metiendo el preservativo en el pene. Sólo una vez me parece que lo hice sin condón- dice avergonzada.
-Fue con un burro millonario en Río Piedras, que se paró ahí. Yo estaba solita, era un domingo, estaba cerrado el parquecito, me hizo así una seña, para qué me viniera para acá. Me llevó a un cuarto grande. Por hacerlo sin condón me dio 500 pesos.
Su amigo travesti Morelia lo mira compasivo. No puede evitar la pregunta:
-¿Sabes que por muy millonario que fuera el que te pidió que no usaras preservativo podría estar infectado?
-No lo supe entonces, pero a los días me hice el examen, porque fui a la Cruz Roja.
-Pero a los pocos días no es suficiente, se hace a los seis meses...
-Ya, bueno de ahí, como ya empecé a andar en la calle, me hice la prueba con la Episcopal como al año, culero. Acuérdate, en la gasolinera... y salí sin VIH- , responde, satisfecha de su suerte.

Scarlet Rubí está preparada. Ahora Javiercito es sólo un recuerdo de la vida que lleva por la mañana. El travesti de juguete termina de colocarse un top oscuro ceñido sobre sus hombros que giran al capricho de su peluca. Sus delgadas piernas salen estilizadas y aún huesudas de la minifalda blanca. Una última mirada en el espejo le devuelve la autoestima. Está realmente guapa. Cae la tarde en las calles de San pedro Sula y su esquina volverá a estar ocupada. Desde la ventana del cuarto, Morelia y Gladis lo ven caminar hacia el cruce. Esbozan una sonrisa casi de orgullo por verla ahí solita esperando a un cliente, su niña bonita. Al instante no pueden evitar sentir lástima. Ambas saben que la vida de un niño travesti acaba como los juguetes rotos, tirada en cualquier calle.

Sin la edad de la inocencia

La explotación infantil es una práctica que genera más de 10.000 millones de euros al año, el tercer negocio ilegal más lucrativo, después del tráfico de drogas y el de armas, según los datos que manejan UNICEF, Intervida o ECPAT, la Asociación Mundial contra la explotación y la pornografía infantil. Sudeste asiático, Sudamérica y Centroamérica son las zonas más afectadas. El tipo de cliente suele ser varón de entre 30 y 65 años, procedente de países desarrollados, especialmente, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido Australia y Japón. El próximo 25 de noviembre se celebra en Río de Janeiro el III Congreso Mundial contra la explotación sexual de niños y adolescentes, con más de 3000 invitados de 170 países de los cinco continentes. Sobre el panel central de discusión se expondrán los peores datos de la historia de la prostitución infantil.

lunes, 1 de marzo de 2010

Esto sólo lo arreglamos entre todos


En efecto, esto sólo lo arreglamos entre todos.
La solución no está del lado de ningún partido político sino de la sociedad civil, la que debe dejar a un lado sus ideologías y mirar a la crisis de frente sin el pin en la solapa. Para los políticos la cuestión sigue siendo ¿quién arregla la crisis? y no ¿cómo arreglar la crisis? Ahí está la peor parte del problema:


Para el gobierno es malo que la oposición le ayude porque si sale bien dejaran de confiar en él. Para la oposición cuanto peor le vaya al gobierno mejor para sus espectativas electorales. No podemos esperar mucho de ambos. Por eso, debemos tomar la iniciativa, empresarios y trabajadores. Pero...¿cómo hacerlo?


Lo primero es generar confianza en nosotros mismos. Olvidar la actitud de queja consuetudinaria tan española y estar dispuestos a cambiar de hábitos y de forma de pensar: El empresario no es nuestro enemigo, los trabajadores no somos unos acomodados. Los que aún tenemos trabajo debemos ofrecernos para poner más de nuestra parte. Que en nuestras empresas sepan que estamos dispuestos a arrimar el hombro. Internet para esto es nuestro gran instrumento.



1. TRABAJADORES POR CUENTA AJENA: Suscribir el manifiesto de estosololoarreglamosentre todos.org y entregarlo firmado en cada empresa en la que trabajemos; que sepan que queremos estar de su lado que es el nuestro también. Por supuesto, notificar la iniciativa en esta web para su repercusión nacional. Por muchos o pocos trabajadores que tenga cada empresa es importante demostrarles que queremos seguir adelante. Sin duda el manifiesto firmado y suscrito generará buen clima y confianza entre los directivos, jefes y subjefes.


2. TRABAJADORES AUTÓNOMOS: Suscribir el manifiesto, firmarlo para entregarlo a la UPTA (Unión de profesionales y Trabajadores Autónomos) o asociaciones similares y que lo den a conocer a los medios a través de su departamento de Comunicación. Por supuesto, notificar la iniciativa en esta web para su repercusión nacional.


3. TRABAJADORES EN PARO: Su trabajo es encontrar trabajo, ya lo sabemos bien los que alguna vez hemos estado así. La propuesta es incluir el manifiesto de esta campaña en cada curriculum vitae, sea cual sea el puesto de trabajo. Un gesto que demuestra nuestra actitud ante ese posible empleo. Que nos vean positivos y que aprovechemos la ocasión para hablar de ello ante nuestro interlocutor y quizá futuro jefe.


4. Llegar a un acuerdo con cada empresa para que suscriba con los trabajadores dicho manifiesto y notificarlo a esta web para su difusión nacional.


5. Asumir por ambas partes que lo importante es tener empleo y generar riqueza. Que las compañías sepan que cada ciudadan@ está dispuesto a salvar el horno donde se hace el pan de cada día, aún a costa de ganar menos por nuestra parte o a no tener tanto beneficio por parte de la empresa.


6. HACER CAMPAÑA EN INTERNET: Sabemos usar Internet para lo divertido: descargar archivos, enviar e-mails, contactar con redes sociales, etc. Bien, es el momento de usarlo para salir de la crisis.


Nuestra sociedad está en los medios y los medios también están en Internet. Si no estamos en los medios no existimos. Que no pare de hablarse de ESTOSOLOLOARREGLAMOSENTRETODOS.ORG

viernes, 15 de enero de 2010

EL ESTATUT ESTÁ AL CAER...

Eso dicen los que saben, que no queda mucho para que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre la legitimidad o no de un texto que ya funciona de hecho, pero muchos de cuyos puntos podrían estar fuera de la legalidad vigente.

En un país como el nuestro, la discrepancia democrática no es más que un síntoma de buena salud, pero la presión que las instituciones oficiales, políticas y mediáticas catalanas ejercen sobre la opinión pública y sobre el propio Tribunal Constitucional es más que sospechosa. Destila un fluido agrio que nos empapa poco a poco, quizá con la esperanza de generar cuantas más adhesiones posibles para, al final, cuestionar la sentencia si no es favorable al Estatut redactado tal y como está.

El objetivo es sin duda generar un clima que cuestione al Constitucional si hace falta porque en este juego sólo les vale ganar o ganar. Y es que el nacionalismo catalán, en este caso, sigue con un pie en el camino y otro en el monte, por si acaso. Tal es su razón de ser. Pero a más a más, hay una lectura previa que se me ocurre y que seguro ya han hecho CiU y Esquerra Republicana, especialmente: ¿Qué pasa si el Constitucional dice que todo lo que dice el Estatut cabe en la Constitución?

Pues por un lado, bien, ha sido un éxito y por fin Cataluña es una nación, como reza el preámbulo del Texto, pero por otro lado... por otro lado dirían los nacionalistas: " ¡atención!, , eso significa que seguimos dentro del corral y que aunque hemos querido salirnos de la norma resulta que ha colado, que para España digamos lo que digamos Cataluña sigue siendo España al cien por cien y todo sigue igual. El Estado y sus jueces no creen que nos hayamos salido del parchís, por lo tanto... nos hemos quedado cortos."

Quizá el mejor escenario para el nacionalismo catalán fuera que el Constitucional echara por tierra el Estatut y entonces podrían organizar "la mundial" como se dice ahora, y ser a gusto las víctimas que querían ser y elevar a la categoría de agravio nacional-catalán la afrenta de un estado opresor que bla, bla, bla...


No me crean un nacionalista español, que no lo soy. Simplemente noto que aquí alguien juega siempre con ventaja, y que todos debemos respetar las reglas del juego: si el Estatut va para adelante, bendito sea y si no, habrá que cambiarlo para que encaje en la Constitución. Así de simple, pero no vale plantear la cuestión diciendo: o gano o rompo la baraja. Y esto vale para todos, incluido el nacionalismo vasco para quien seguir en el gobierno es la única garantía de la verdad vasca, y si ganan otros es gracias a un golpe institucional como dijo el líder del PNV, Iñigo Urkullu cuando el PNV perdió la Lehendakaritza.


El Estatut está al caer, sí. Pero cuando caiga, del lado que caiga habrá que respetarlo, ¿o no?. ¿qué dirían las fuerzas nacionalistas catalanas ante una respuesta positiva del Constitucional para ellos ?, ¿y qué dirían ante una negativa?

lunes, 21 de diciembre de 2009

¿EL REY EN ETB?, NO PASA NADA


Vivimos en el país que nos merecemos. Una nación donde es noticia que por primera vez en la historia de la democracia se vaya a transmitir el mensaje del Rey Don Juan Carlos por el canal autonómico de Euskadi. Porque hasta ahora estaba vetado.

Vetado sí, esa es la palabra. En España hay muchas cosas buenas que están prohibidas, que no se hacen para no herir la sensibilidad de los que no se sienten españoles, no vaya a ser que mañana su voto haga falta para conseguir la mayoría parlamentaria. Lástima que ese sentimiento antiespañol venga acompañado de la incoherencia y sólo sirva para renegar en voz alta mientras luego aceptan compensaciones de todo tipo, sobre todo económicas.

Esta Navidad y gracias al cambio de gobierno habido en Euskadi habrá discurso del Rey por la ETB-2. El nuevo Lehendakari ha decidido que las cosas, en este y otro terrenos, vuelvan a la normalidad, mejor dicho, estrenen normalidad. Sencillamente porque en el País Vasco hay muchas cosas normales que aún están por ser, porque todavía no han sido o hace mucho que fueron: transmitir el mensaje del Rey, que la Selección Española de fútbol (la selección a secas, como dicen allí) juegue un partido oficial, que pase la Vuelta Ciclista a España (la vuelta), etc.

Y el Rey, que tiene mucha mano izquierda y capacidad de entendimiento, ha sabido soportar todos estos años los malos modos del nacionalismo vasco, sabedor de que su tarea está tan por encima de ellos que no debe ni puede responder salvo con la mano tendida de la concordia, por cierto, su palabra favorita en cada discurso.

Somos una democracia adolescente en términos históricos, a la que le ha ido muy bien, desde sus comienzos y a la que la bonanza de los últimos veinte años le ha permitido progresar, desarrollarse, ampliar miras, si, pero también irse de botellón, gastar sin reparo, endeudarse sin sonrojo que mañana Dios dirá y quejarse, quejarse mucho, que es lo que los jóvenes hacen cuando no tienen otro pito que tocar y cuando no hay a la vista más problema que decidir adónde ir el próximo fin de semana.

Los Gobiernos desde la transición han respetado la imagen del monarca, es cierto, pero casi a regañadientes, como si fuera un demérito reconocer la labor de Don Juan Carlos. Siempre he echado de menos un apoyo más firme, más institucional y si me apuran, más cercano al Rey. Porque desde dentro no se nota pero basta con salir un poco de España para darse cuenta del valor y el prestigio que tiene nuestra Familia Real. Eso sin hablar de la influencia y el peso específico que aporta en multitud de visitas oficiales con el avión lleno de empresarios cuyo respaldo Real es imprescindible.

Lo saben los gobiernos de turno pero rara vez atribuyen a la Corona la capacidad de generar confianza en otros mercados cuando se trata de lograr importantes acuerdos comerciales. Para muchos países, el Rey o los Príncipes de Asturias son garantía de éxito, de seriedad y de palabra. Porque en China, Estados Unidos, Gran Bretaña, Arabia Saudí o Rusia, si vienen Los Reyes o Los Príncipes es un viaje y si no vienen, es otro. ¿Y cuándo hemos visto sacar pecho a la Casa Real por esta gestión impagable?, nunca. Ese es todo su premio, que nadie se entere. ¿Hay mayor prueba de servicio a España, un país donde reinan los pecho de lata?

La monarquía es una institución histórica que en este país ha demostrado inteligencia y empatía con la democracia. La vocación de servicio del Rey ha hecho que su figura sirva para mucho, al contrario que otras monarquías incapaces de reinventarse en pleno siglo XXI. En nuestro país el Rey, la Reina y su familia han demostrado prudencia, lealtad, trabajo y paciencia. Al menos, se merecen mi respeto, porque me cuesta encontrar estas virtudes entre las filas de los que nos gobiernan o nos quieren gobernar.

Agradezco al nuevo Lehendakari, Patxi López, su gesto de generar normalidad y que el discurso de Nochebuena de Don Juan Carlos se emita en la tele vasca. Ya verán como no pasa nada. Eso es lo que les da miedo a los más nacionalistas, que no pase nada.



martes, 24 de noviembre de 2009

El PADRE ZAPATERO


El Presidente del Gobierno es un padre moderno. Le gusta columpiar a sus hijas a dos manos, ahora la patronal, ahora las centrales sindicales. A ambas impulsa a cada instante con ese ademán inseguro que mezcla la sonrisa frágil entre lo tímido y lo sincero. No sé si sus hijas le respetan mucho. La patronal lo tiene mejor para mostrar sus sentimientos. Está en su papel: papá ayúdame que tenemos una crisis profunda y hace falta una reforma del mercado laboral, avalada por todos los expertos.


Para las otras, las centrales sindicales, la cosa no está tan clara. Se alegran de que su padre las deje hacer, si, pero andan con la mosca detrás de la oreja. A lo peor es que papá no sabe bien cómo afrontar esto. A lo mejor es que está convencido de que las reformas caeran por su propio peso y por eso no nos aprieta porque sí o sí nos tocará hacerlo.






A mí me da la sensación de que el presidente sabe lo grave que es esta crisis; pero sabe que patronal y centrales sindicales sólo llegaran a un acuerdo cuando se necesiten sin remedio. Ahí es donde el presidente les dirá: "... veis hijas, como no había que hacer eso,¿ por fin habéis llegado a un acuerdo?, pues rápido, que sois la comidilla del país y no hay tiempo."






Y si sus planes se cumplen, nos habrá dado una lección. Ésa que dan los padres modernos a sus hijas e hijos pequeños: no tratan de imponer su autoridad, prefieren que ellos vean las consecuencias de sus actos. Zapatero, como todos nosotros, actúa igual en casa que en el Gobierno. Aunque con el tiempo, quizá más de uno o de una le pregunte: ¿Papá, cuando era niña, cómo me dejaste hacer eso?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

LA COLA DEL ALACRÁN



Nuestro país ha pagado el rescate a los piratas de Somalia por el secuestro del atunero Alacrana, si, pero gracias a ello ha logrado salvar la vida de su tripulación. Hasta ahí nadie debería poner en cuestión la labor del Gobierno español. Pero el asunto trae una cola tan larga y venenosa como la del alacrán.


Me pregunto si el armador del barco habrá pagado parte del rescate. Lo digo porque la responsabilidad última de faenar fuera de la zona de seguridad fue suya, ya que dentro de ella quizá hubiera menos pesca pero más seguridad. Los pescadores estaban de acuerdo, sin duda, pero su decisión debería hacer reflexionar a los demás pesqueros a la hora de seguir trabajando al margen de dichos límites de seguridad. La Operacion Atalanta, encargada de vigilar militarmente ese perímetro de seguridad cuesta más de dos millones de euros al día, por lo que debería de haber algo más que una recomendación a los pesqueros para que no salgan de esa zona, aunque pesquen menos.


Me pregunto si el barco tenía un seguro contra secuestros como tienen muchos otros pesqueros. Un seguro que, por cierto, aunque caro, carísimo, ha bajado de precio, ya que las compañías aseguradores han ofrecido precios competitivos debido a la demanda en aumento provocada por el riesgo creciente de piratería.¿No debería pagar parte del rescate la compañía de seguros?


También quisiera saber si España junto con la Unión Europea trabajan en seguirle la pista a los piratas que abordaron el barco hace 48 días, porque una cosa es pagar el rescate y otra decir, "pelillos a la mar" que aquí no ha pasado nada.


Me pregunto igualmente por lo que pensará todo el pueblo vasco y en especial los nacionalistas más o menos radicales, al comprobar cómo el Estado español ha puesto en marcha su maquinaria militar y de inteligencia para gestionar esta crisis. Que a nadie se le escape su silencio revelador.


No puedo olvidar otra reflexión sobre lo ocurrido. La violencia, la piratería, el terrorismo marítimo, no son más que lo de siempre: el producto de la pobreza, la corrupción y la falta de implicación internacional en Somalia, un estado fallido del que nadie se ocupa porque de momento no tiene ni petróleo, ni diamantes, ni coltán. Sólo tiene pobres de solemnidad dominados por señores de la guerra divididos en clanes dispuestos a sobrevivir a costa de los que se acercan a sus aguas.


Finalmente queda el ¿y ahora qué?. Qué condiciones va a poner España a sus armadores para que no pase de nuevo. ¿obligará a faenar sí o sí a los pescadores dentro del círculo de seguridad? Muchos diran que Papa Estado no puede hacer eso; no porque estaría ejerciendo un intervencionismo intolerable, no. A Papá Estado sólo acudimos para que nos salve el pellejo. Después, que se quede en casa que ya somos mayorcitos para saber de lo que es capaz la cola del alacrán.

lunes, 21 de septiembre de 2009

APRENDER A DECIR NO, por Pilar Cernuda



Pilar Cernuda tiene esa cualidad tan preciada para los que la leemos y escuchamos. ¿Cómo definirla?. A ver así: con sus ideas y su sentido común, sabe ponernos de acuerdo.


Por su trayectoria periodística desde la España de la transición, pasando por la coronación del Rey Juan Carlos I, el Golpe de Estado del 23-F, los gobiernos de Felipe González, Aznar , Zapatero y lo que venga, se ha ganado desde hace años estar a la cabeza de las firmas más prestigiosas de la prensa española. Su voz autorizada, como madre y periodista, no podía faltar en nuestro blog al hablar de la crisis educativa.



La policía ha impedido un “macrobotellón” que se había covocado en Madrid, en el Faro de la Moncloa. En Majadahonda, dos días más tarde, quince mil jóvenes se reunían en una explanada, a la que llegaron con sus bolsas de plástico cargadas de botellas. Nadie hizo nada por impedirlo.

Nuestros hijos salen de casa a las doce de la noche y regresan con el alba, y la culpa es nuestra. Beben alcohol, y la culpa es nuestra. Van de botellón, y la culpa es nuestra. Podemos decir, para tranquilizar nuestras conciencias, que las copas son muy caras en los bares y discotecas y por eso se ven obligados a comprar en gasolineras o “chinos” botellas de whisky, vino o ginebra.

Y podemos decir que si no les dejamos salir se quedan sin amigos, y que es peor una depresión que unas copas de más de vez en cuando. Y podemos decir que en los colegios no educan a los chicos y chicas en valores. Pues claro que no. Son los padres los que deben hacerlo, los que están obligados a poner límites, a decir qué se puede consentir y qué no es aceptable de ninguna manera.

El botellón no tiene por qué ser necesariamente nocivo si los jóvenes saben hasta dónde pueden beber, si saben que la educación, no el pudor, obliga a hacer las necesidades apartados del resto de la pandilla; que hay que aceptar a los que rechazan la copa o el pitillo sin burlarse de ellos, y que por encima de todo está el respeto no solo a los demás sino a uno mismo.

Ahora, lo fácil para un padre es decir a todo que sí, cerrar los ojos y dormir sin enterarse cómo y cuándo llega tu hijo a casa. Lo otro, el control o decir que no, significa bronca segura, malos tragos y problemas. Pero hay que hacerlo.

Nuestra juventud no está enferma. Pero, sin duda, los padres tenemos que dedicar mucha más atención a los hijos, hablar con ellos desde muy pequeños sin mirar el reloj y buscar el equilibrio, difícil, entre darles la confianza que merecen, y que ellos no fallen ante esa confianza.
Pilar Cernuda es autora de:
El Presidente - biografía de Felipe González-; Ciclón Fraga, Todo un Rey - con José Oneto, Pedro J. Ramírez y Ramón Pi -; Crónicas de la crispación y Aznarmanía, con Fernando Jáuregui. También con éste último, y con Joaquín Bardavío, ha publicado Servicios Secretos. Ha escrito, además, La mujer en la política, El largo camino hacia la igualdad y, con Margarita Saenz Díez, Los hijos más deseados, un ensayo sobre la adopción.
Actualmente trabaja en la agencia Fax Press, y colabora en TVE y la tertulia radiofónica de Carlos Herrera, en Onda Cero, entre otros medios. Sus artículos se leen en más de cuarenta periódicos.

lunes, 14 de septiembre de 2009

LOS NIÑOS DE LA LLAVE


Más de siete millones y medio de alumnos comienzan hoy las clases. Muchos de ellos son niños de las llave. Así llaman los profesores a todos aquellos estudiantes que llevan una llave colgada al cuello o en la muñeca cuando los ven en clase. Demasiados ya la tienen a partir de los once o doce años. Usan la llave para entrar en casa cuando llegan por la tarde, porque a las cinco, las seis o las siete, sencillamente, nadie les abre la puerta.


Sus padres no están. Siguen trabajando y aún tardaran en llegar unas horas. La conciliación de la vida laboral y familiar es todavía un bonito titular en las páginas de los dominicales, más que una realidad instalada en España.


Los niños de la llave, además, suelen levantarse por la mañana cuando alguno de sus padres o quizá los dos ya han salido de casa y son sus hermanos mayores, veteranos de la cerradura, los que se "ocupan" de que desayunen y lleven todo listo al colegio. Se trata de una generación poco acostumbrada a ser exigida, dirigida, orientada y que sólo espera a que llegue el tiempo de ocio, porque aspirar a otra cosa necesita del apoyo de unos padres a los que casi no ven.


Son niños, pre-adolescentes que no saben lo que es tener ayuda paterna en los deberes, ayuda en sus relaciones sociales, apoyo y comprensión y a la vez ...disciplina ( ¡hala!, ya he soltado la palabra maldita, a partir de ahora ya estoy en la lista negra).


Todo eso provoca que no haya tiempo para la ternura, para el diálogo serio, para la comunicación entre padres, madres e hijos. Y cuando eso pasa, la motivación escolar desaparece. El resultado es revelador: Los últimos sondeos oficiales hablan de un 29% de fracaso escolar, muy superior a la media europea. Sólo Portugal nos supera. Tengamos en cuenta, además, que la cifra ha subido a pesar de haber bajado el número de estudiantes, debido al índice demográfico.


De acuerdo, no nos fijaremos la meta del 7% de fracaso escolar que tiene Suecia, pero es que en la enseñanza media un 32% de los alumnos repiten curso y el 35% no terminan con éxito 2º de ESO. El 48% no superan el bachiller y en la universidad el abandono de los estudios ronda el 50%.


Pero lo más difícil es acudir a una tutoría de tu hijo y ver el miedo en la cara del profesor. Como si tuviera ante sí una amenaza en vez de a un padre interesado por la evolución del alumno. Y lo peor de todo es decirle que le deseas mucha suerte, que "lleve derecho" a tu hijo para que esté motivado y estudie. Entonces al profesor/ra se le saltan las lágrimas.

Humildemente, me pide disculpas y me dice que no está acostumbrada/o a que un padre le hable con esa claridad. Que todo lo que reciben son reproches y quejas sobre lo mal que educan a su hijo en el colegio. Por cierto, que nadie me había dicho que en el colegio educaran a mi hijo, porque de eso me encargo yo. Esta frase suele hacer llorar aún más al tutor/a, que se pellizca el brazo por si está soñando. Cuando se calma y se enjuga las lágrimas no puedo evitar la pregunta:


¿Qué está pasando?, que los hijos están solos, que hay que estar más con ellos y que la gran revolución educativa pasa por cada república independiente de nuestra casa, aunque para ello haya que dejar de ganar algo de dinero o tener menos. Puedo asegurar que compensa. Así lo dice la mayoría de los psicólogos infantiles, que detestan la figura del "padre colega", una sombra inquietante que acompaña a los niños de la llave los fines de semana y que no está dispuesta a regañar a su prole, para dos tardes que tiene que aguantar en casa con los suyos.


Esa mala conciencia nos hace sacar la cara por ellos hasta cuando un juez ordena una pena irrisoria contra los menores que pusieron Pozuelo de Alarcón patas arriba en las fiestas patronales. ¿Qué hacían chavales de quince años vagando hasta las seis de la mañana por las calles de ese pueblo y enfrentándose a la policía?. Pasar la noche más divertida de su vida, decía uno de ellos a un periódico. Total, si suspende, no repite curso ni puede ser expulsado por Ley; si le condena un juez, como mucho le deja sin salir de fiesta un par de días y si le llevan a comisaria... como se entere su padre, van a saber con quien se las gasta la poli: con su mejor colega.



viernes, 4 de septiembre de 2009

SEPTIEMBRE VIVO



Me gusta septiembre. Y me gusta porque quiero que me guste. Porque estamos acostumbrados a creer que la rutina, el trabajo, los colegios y todo lo demás es más de lo mismo. Porque tenemos la mala costumbre de pensar que nuestra vida sigue siendo igual de dura, aunque así sea. Pues no lo es. Nuestra vida es vida y sólo la echamos en falta cuando está en peligro o peligra alguno de sus pilares básicos.


A todos a los que la vida nos trata igual que siempre, enhorabuena. Es el momento de disfrutar de una nueva temporada de oportunidad, de cambio, de futuro por delante. Sólo aquellas personas que de verdad lo están pasando mal fisica o psicológicamente pueden quejarse. Los demás debemos de pensar en positivo y ayudar a los que no tienen la misma suerte. ¿Recordáis el artículo "Un gran problema"?, pues eso.


Tenemos mucha crisis, mucho paro, mucha gripe A, B o la que toque, si. Pero para los que aún siguen con trabajo, con buena salud y con personas a las que querer alrededor, es decir, la mayoria, no es hora de quejarse. Es hora de poner buena cara a los primeros vientos de otoño y disfrutar como niños, tirando piedras al agua de las primeras lluvias.


Quizá sea éste un texto escrito para la autoayuda, para escuchar y leer lo que debemos sentir y no lo que nuestra mente quiere pensar. Pero es que hay veces que es mejor sobreponerse a como somos y luchar por cómo deberíamos de ser. Es cierto que tenemos motivos para la tristeza y el desengaño, que cambiaríamos muchas cosas de nuestra vida en este arranque de curso, pero és más cierto que valoramos más lo que no tenemos.


Y ahí es donde caemos en la trampa vital. Siempre comparándonos con lo que vemos porque nos educaron para estar a la altura de los tiempos que corren, para tener todo lo que circula, el mejor trabajo, la mejor casa, la pantalla plana y el coche más grande o el video juego más interesante. Y todo para seguir agobiados pensando que mañana llegará otro reto y no podremos asumirlo porque aún estamos pagando a plazos el que nos vendieron ayer.


Mi reto es escribir un poco cada semana para saber cómo me siento, cómo mantener el equilibrio y que podáis compartir en estas líneas, conmigo o sin mí, el dulce sabor de estar vivos cada día. Feliz otoño, feliz vida. Gracias por vuestros comentarios. Todos me enseñan; de todos aprendo.