La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír.(George Orwell)


BLOG DE PERIODISMO URGENTE



lunes, 17 de enero de 2011

LA CADENA DE SORPRESAS


2011 es para casi todos un año sospechoso. La experiencia de 2010 nos ha hecho ser más cautelosos de lo previsto. Todos hemos deseado Feliz Año casi con la boca pequeña porque en realidad no nos lo creemos demasiado. Pero la crisis no sólo trae cosas malas: paro, impago de deudas, desahucios, más paro..., la crisis está haciendo más humano al ser humano, dentro y fuera de Madrid, dentro y fuera de España y está llena de sorpresas.

Y es que desde hace unos meses surgen miles de iniciativas encaminadas al ahorro de esfuerzo, de gasto y de tiempo y aumenta el consumo de algo tan denostado como la solidaridad entre iguales: cada vez hay más gente que comparte tartera en el trabajo, coche, combustible, libros de texto... Internet está plagado de webs para promover el trueque, tú enseñas inglés a mi pequeño los martes y jueves y mi hija mayor da clases a la tuya de matemáticas; te cambio la consola de videojuegos por tu bicicleta de montaña. No me digan que no es genial. Necesitaríamos la mitad de la mitad de lo que compramos si fuéramos así siempre.

Pues bien, ayer un desconocido me cambió su ticket de turno en una ventanilla de la Seguridad Social porque me vio mirar el reloj y me ahorró media hora de espera, "yo no tengo tanta prisa", me dijo. Me quedé de piedra, le di las gracias y él a mí una tarjeta. En ella podía leerse: "¿sorprendido?, ahora te toca a ti hacer una buena acción". No, no era su tarjeta de visita era la tarjeta de La Buena Cadena, The Good Chain. Se alejó invitándome a que investigara sobre ella. Acudí a la página web www.thegoodchain.org y me encontré con una larga cadena humana de personas que se hacen favores unos a otros y se pasan esa tarjeta blanca y verde.

Me pareció una idea genial. En dicha web encontré historias de gente que hace buenas acciones a otros, conocidos o no, por el puro placer de ayudar y de dar ese mensaje de cooperación, de ayuda, de humanidad. Resulta que un tipo contaba que el operario de la cabina de peaje de la autopista R2 le dio una tarjeta como esa de parte del conductor que acababa de pasar por la barrera y le dejó pasar sin pagar porque el de delante ya le había pagado el peaje.

Otra mujer contaba cómo un joven desconocido le regalaba un poemario que ella había hojeado en la librería en la que estaban ambos, y por supuesto con la tarjeta. Así hasta que oí una entrevista en la radio a uno de esos "ángeles" que se dedican a repartir tarjetas y buenas acciones. Era alguien que ni siquiera dio su nombre completo. Dijo: "sólo soy parte de la cadena humana de favores que pretende despertar el ser humano que llevamos dentro". Ya ven, la crisis todavía es capaz de sorprendernos. Hoy saldré a la calle con mis tarjetas blancas y voy a dar más de una sorpresa.

martes, 11 de enero de 2011

EGUIGUREN SE COLÓ



El líder de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren casi acierta pero la realidad siempre estropea una buena noticia. Se coló, como se cuelan los que siempre piensan así. Aseguró que ETA iba a dar un paso definitivo en Navidad y sin embargo estamos donde siempre o casi. Lo que hizo ayer ETA fue una concesión a Batasuna, a regañadientes a marchas forzadas, porque una necesita de la otra y viceversa, porque se acercan las elecciones y hay que estar como sea. Pero puestos a concederles un poco de margen, creo saber cuál es para ellos su gran avance.

Y es que hay un ligero matiz que a muchos se les escapa porque no lo he leído en ningún lado. Voy a hacer como el ministro de Interior, me pregunto y me respondo: ¿dónde está el matiz? en la palabra "general", así de sencillo.

Alto el fuego general, para ETA, quiere decir que en teoría no habrá asesinatos, pero tampoco extorsiones a empresarios, secuestros, robos de coches, aprovisionamiento de armas en zulos, violencia callejera, etc. Es decir, han pasado de treguas con licencia para seguir operativa a un parón total, como si eso fuera una oferta irrechazable, un gran paso adelante. Así son ellos, creen que abren la mano cuando ya nadie tiene interés siquiera en saludarles. Van demasiado tarde, pero ¿saben por qué van a su ritmo?, creo que al final de los finales alguien querrá escuchar su mensaje y volverán a crear discrepancias entre los partidos democráticos.

Sin el dinero que proporcionan las instituciones no hay manera de subsistir ni para ETA ni para Batasuna. Ha sido casi un favor personal de la una a la otra, porque a ETA no le apetecía nada anunciar otra tregua. Por eso el comunicado no fue "más allá", porque no quiere ir más lejos. Está muy bien donde está, en la cueva, detrás de la máscara. Sin embargo ETA necesita a Batasuna y por eso ayer hizo lo que hizo: hablar "casi" de lo mismo... Alto el fuego permanente es una término ya acuñado en anteriores ocasiones y sigue siendo tan contradictorio como ellos quieren, porque un alto el fuego por naturaleza es provisional, nunca permanente. Nadie dice que llevemos 70 años de alto el fuego permanente desde la guerra civil. Alto el fuego general es otra cosa: Ojo, esta vez no seguiremos extorsionando, ¡Qué progreso!

Saben que tienen mucho terreno y tiempo por delante, saben que siempre que quieran serán protagonistas, por encima incluso de Batasuna, saben que hay quien les escucha y saben, finalmente que, visto desde el exterior , su caso se dulcifica y permite escenarios y lenguajes mágicos con términos como proceso de paz, mesa de diálogo, etc. ETA no es lo que era, de acuerdo, pero no da puntada sin hilo y de todo el entramado, mal llamado abertzale, son los que más se la han jugado, por eso quieren seguir siendo los que mandan que para eso van de la cueva a la cárcel y de la cárcel a la cueva. Pero Batasuna no lleva bien el frío clandestino y sabe que su futuro está en la plaza del pueblo, no en el monte.

martes, 14 de diciembre de 2010

HAY TRABAJO, NO HAY DINERO

El Gobierno de mi país está dispuesto a prorrogar el estado de alarma, instaurado por primera vez desde que llegó la democracia a España, tras el parón insufrible de los controladores de vuelo. Supongo que en la práctica todos estamos de acuerdo. No queremos más escenas de aeropuertos llenos de gente amargada, protestando al vacío del espacio aéreo.

Es posible que dicha situación, con militares de por medio, incomode a más de un político al que "lo" militar sólo le suena a estado de excepción, pero creo que si para algo sirven los militares en época de paz es para ayudar en estas y otras tareas. Su vocación de servicio a la patria no sólo está para luchar por ahí fuera en guerras en las que no estamos todos muy de acuerdo.



Sea como fuere, creo que a muchos lectores no les suena tan grave lo de "estado de alarma" si se trata sencillamente de garantizar que estas navidades todos podamos viajar y encontrarnos con los nuestros sin más problema que el de coger aviones, coches, barcos o trenes. Y no les parecerá grave porque, en el fondo, no nos fiamos ni un pelo de los controladores u otros colectivos que aprovechando la tesitura puedan volver a amargarnos la vida con un parón similar.



Que no se nos llene la boca de democracia defendiendo los derechos de los trabajadores porque todos sabemos que algunas huelgas, parones, o como queramos llamarlo, son patadas que cada colectivo le da al gobierno de turno en el trasero de cada uno de nosotros. Y eso no es justo, ya no.



Dicho esto y como Omnia Possum está para decir alguna verdad que otra aunque duela, creo que los controladores tienen su verdad. No tienen derecho a quejarse con el dinero que ganan pero es cierto que falta personal, si no, no estarían haciendo tantas horas extra. Al final el problema es el de siempre: falta dinero para pagar personal, como en todas partes. Aena lo sabía, lo sabía el gobierno y lo sabían los controladores.



Y esa falta de personal les ha venido muy bien mientras cobraban muchas horas extras, porque son los mismos en número que cuando empezó a multiplicarse el volumen de vuelos que entran y salen del país hace quince años, hasta que no han podido más. Al final, a unos por codiciosos y a otros por poco previsores, les ha estallado el problema entre las manos y hemos llegado al esperpento: trabajan tantas horas extras que el propio Estado no puede pagarles más. Por eso, o dejan de trabajar o contratan más gente. ¿qué ha pasado?, ni lo uno ni lo otro, el desastre.



Por eso me alegro de que se mantenga el estado de alarma. No está la Navidad para más sustos y el gobierno hace bien en no fiarse porque no puede permitirse un nuevo escándalo como el del pasado puente de diciembre.



Y lo siento por los "descontrolados" que esta Navidad tienen que obedecer manu militari y cumplir sus turnos. Quisiera que esta medida de excepción fuera un aviso a navegantes para todos aquellos que están dispuestos a amargarnos el poco tiempo libre que nos queda, pero también es oportuno que la gente sepa que aquí ha pasado lo que pasa en muchos otros casos en España:



No es que haya paro porque no hay trabajo, claro que hay necesidad de cubrir puestos de trabajo. El problema es que no hay dinero para pagar sueldos a esos puestos de trabajo.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Esta Navidad, regala consumo

¿Y esta Navidad 2010 ...qué hacemos, ahorramos o gastamos? Es la peor paradoja de la economía actual porque normalmente una cosa será mejor que la otra en función de nuestras posibilidades.
Si no andamos bien de dinero ahorramos y si nos sobra podemos hacer un gasto extra. Así ha sido siempre, ahora ya no. Ahora le va mal a casi todo el mundo y eso nos obliga a consumir si no queremos quedarnos mañana sin trabajo.
Hemos llegado a una economía globalizada tan sensible que ahorrar puede volverse en contra si todos hacemos lo mismo. Los expertos creen que este mes gastaremos un 1’2% menos que el año pasado: unos 600 euros por familia. Y nos recuerdan que salir de compras y gastar lo poco que tenemos puede ser el mejor regalo que nos hagamos. ¿Por qué?, porque si nadie compra nadie vende y nadie gana y no hay para pagar sueldos y nos echan y entonces tendremos menos dinero y... ya saben el final de la historia: más paro, más pobreza.

Por eso es bueno gastar. Eso reactiva el consumo y mantiene a flote a las empresas. Por pequeño que sea el gasto. Lo importante es que todos los que podamos gastemos. Como siempre, la fuerza la hace el grupo. Y en este grupo estamos todos. Los que tenemos trabajo y los que no. No hay fórmulas mágicas, excepto que quizá esta navidad gastemos con más cabeza que corazón: hay muchos productos clásicos de estas fechas que suben su precio porque todos queremos estar a la altura del vecino, algo muy español por otra parte. Y eso no es gastar bien.
No somos menos si este año no hay cordero, ni consola de videojuegos, ni viaje a la nieve, ni champán francés, ni jamón de pata negra, si no vamos sobrados. La Navidad, como la vida, tiene sus luces y sus sombras, pero también sus cenas, sus regalos y sus cabalgatas que están a la vuelta de la esquina. Quizá este año no podamos decir sí a todo.
A pesar de ello, disfrutemos del presente como lo que es: un regalo. Gastemos porque es bueno para todos. Lo único que hay que hacer es utilizar el sentido común, el que nos faltó en los últimos años cuando el dinero estaba barato y nos metimos en créditos poco asumibles. Salgamos a la calle con lo poco que tengamos y busquemos la mejor opción para que no le falte de nada ni a nuestra mesa, ni a nuestra familia, ni a nuestro amigo invisible. Que el futuro no está hecho de miedo sino de buenos propósitos que debemos ir cumpliendo en el presente.

lunes, 15 de noviembre de 2010

SAHARA, PALESTINA ATLÁNTICA

Mi amigo Ridouan me lo decía:” los marroquíes no necesitamos la democracia como vosotros. Nosotros venimos de los Almorávides, nos entregamos a un líder político y religioso que nos lleve con mano dura. Es así.” Ridouan vivía hace veinticinco años en una chabola de Boadilla del Monte. Ahora, mirando al sur, recuerdo mejor sus palabras que su rostro y todavía me pregunto si llevaba razón.
Porque quiero pensar que Marruecos será algún día realmente democrático. Hoy por hoy Ridouan tiene razón. Nuestro incómodo vecino está desplegando su peor talante en el Sahara durante estos días. Mohamed VI sabe que tiene patente de corso en El Aiún a pesar de las acusaciones de violación de los derechos humanos y contra la libertad de prensa.

Detenidos, torturados y miles de jóvenes saharauis en Argelia, dispuestos a asaltar el muro que les separa de Marruecos a pesar de las minas antipersonal que lo protegen. Francia mira para otro lado, su país está lleno de marroquíes dispuestos a echarse a la calle a las primeras de cambio. España no sabe, no contesta, no sea que se aviven las llamas de final de verano en Ceuta y Melilla. ¿La Unión Europea?, no ve o no quiere ver lo que puede pasar de aquí a unos meses al otro lado del Estrecho.

Así las cosas, el gobierno de Rabat actúa, convencido además, de que es Argelia quien extiende las arenas movedizas del desierto para agravar el conflicto en los campamentos ocupados de El Aiún. Y en Tinduf, sede histórica del gobierno saharaui en el exilio, se oye ruido de sables: El Frente Polisario quiere que se cumpla la última resolución de la ONU de 2003, en la que se pide un acuerdo y la libre determinación del Sahara.

Pero eso no va con el rey de Marruecos. Mohamed VI no acuerda nada con nadie. El Sahara es para él, lo tiene claro. Sólo con las riquezas de fosfatos que salen del territorio ya es suficiente para justificar una ocupación que se prolonga desde la Marcha Verde, ordenada por su padre, Hasan II hace 35 años, con Franco agonizante. Marruecos y El Sahara pueden ser en breve la Israel y Palestina del Atlántico.

Y todo eso no es bueno para un país como el nuestro que no olvidará jamás cómo se las gasta el extremismo islámico que vino a Madrid de Marruecos una mañana de marzo, hace muy pocos años.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

MI PROFE-COLEGA


Procuro no perder nunca la capacidad de sorprenderme. La costumbre hace ley y lo anormal ya es normal. ¿Han visto la campaña de la Comunidad de Madrid?: “Defendamos a nuestros profesores”. En pleno siglo XXI y en una de las comunidades autónomas con más desarrollo social, cultural y económico hay que concienciar a alumnos y padres para defender a los profesores. En veinte años hemos pasado del ¡salga de clase! al ¡ya verás cuando se entere mi padre!. Y si acudimos al colectivo afectado, su opinión es demoledora: -alumnos y padres no nos respetan y el colegio, tampoco-, dice David, maestro de primaria.
Lo que hay es miedo a los padres de esta generación. Nos creemos con capacidad para cuestionar los métodos y las decisiones a la hora de suspender, castigar o llamar la atención a los hijos. Nuestros padres confiaban en los profesores, ahora nunca son lo suficientemente buenos para nuestros hijos. ¿Por qué?, ¿no creéis que a los padres de ahora nos falta un poco de humildad, que no somos tan buenos, ni estamos tan preparados como pensamos?, ¿no habrá carencias de tiempo y dedicación con nuestros hijos que queremos que suplan ellos?

Y lo peor es que el centro educativo no quiere problemas con los padres porque enseguida un periódico o una televisión va a aprovechar cualquier incidente para airear el asunto y eso no es bueno para la dirección del centro. Resultado: la cultura del esfuerzo se desvanece poco a poco y las cifras de fracaso escolar no mejoran, por eso tres de cada diez alumnos españoles abandona los estudios obligatorios antes de graduarse.

En la Comunidad de Madrid, donde escribo, el porcentaje ronda las mismas cifras, parecidas a otras regiones de España. No hay motivación, porque de la falta de respeto hacia uno mismo como padres y como alumnos nace la falta de respeto hacia el profesor.

Quizá haya cuestiones de forma, como el tratamiento de usted, que se han perdido por ser demasiado “antiguo”. En el centro donde estudian mis hijos se ha llegado a plantear la posibilidad de hacerlo, pero los primeros en protestar han sido...algunos padres. Es posible que debamos reflexionar sobre si al final, como pasa con todo, no será que tenemos lo que merecemos, aunque siempre se pueda cambiar, sin duda.
Para los expertos, esta falta de límites entre profesor, alumno y/o padres ha hecho que perdamos el respeto por su magisterio y eso ha derivado en un coleguismo de igual a igual adquirido por el alumno con su profesor y con sus padres. Un exceso de confianza que ahora pagamos.

Un profesor me decía al comienzo de curso que tiene que convencer a sus alumnos para que no se vayan de un examen antes de tiempo, porque le dicen: -es que he quedado y como he hecho tres preguntas bien, con eso ya llego al 5-. ¿Puede alguien imaginar la escena de un maestro rogándole a un alumno que no se vaya del examen?

Otra profesora se me echó a llorar el año pasado cuando le dije que no tuviera inconveniente en reprender a mi hijo. Entre lágrimas reconoció: -es usted el primer padre que me da permiso para hacerlo. ¿No es para sorprenderse?. Parece que no.

Hoy por hoy tampoco lo es tener que defender al profesor, ¿de quién, de mí, de mi hijo...? Tengo la impresión de que el problema y la solución están en casa, no en el colegio.

lunes, 25 de octubre de 2010

HABLAR CON EL DE AL LADO


Hace ya tiempo escribí para este blog un artículo sobre las cosas buenas que nos traerá la crisis que vivimos. No le pongo adjetivos porque no es sólo económica. De hecho, muchas de estas páginas han tenido siempre ese argumento latente: los momentos duros de la vida son los que nos refuerzan.
Y cada día que pasa me doy cuenta de que lejos de ser un mensaje de ánimo es una verdad poco cuestionable. Una verdad que podemos utilizar o dejarla ahí, enmarcada en nuestra pared, como esta foto de la Habana Vieja, para mirarla de reojo sin hacer mucho caso de su potencial. A esta linda escena ellos lo llaman "cubaneo"; hablar pasando el rato, ayudados por la compañía del otro, protegidos por el grupo. Uno me deja una pieza para el motor del carro, yo le enseño a su hijo a dividir por dos cifras, el otro baja un refresco y... juntos no esperamos tanto de la vida, para que no se nos pase la vida de tanto esperar.

Hay muchos pueblos en el mundo que saben de lo que hablamos: cubanos, saharauis, gitanos.. la lista es interminable. Pero son los que tienen la versión más actualizada del mundo; la que les permite preocuparse sólo por lo importante: mantenerse unidos con el de al lado, con el grupo local, no con la red social de la pantalla.
A lo peor, los beneficios que sacamos de sobrellevar la crisis no se ven a corto plazo, no pueden ingresarse en el banco, no nos sitúan en los puestos de cabeza y por tanto, no nos valen. A lo mejor, es que estamos confundidos de carrera o que simplemente no hay que participar en ninguna. Puede que estemos equivocados de base y entonces... ¡para, quieto, Dios, mío! -te imagino lector- : no sigas por ese camino que te veo venir. ¿Es este un artículo de esos en los que nos dices que otro mundo es posible?...¡no sé si hoy tengo el día para soportarlo!

Tranquilo lector, hoy ya he gastado mis energías recordándoselo a mi hijo. Él todavía puede creer en eso y hacer que el mundo sea distinto. Él y los que son tan pequeños como él sí podran cambiarlo: ayer le sorprendí cerrando el grifo de la ducha para enjabonarse. ¿A que ese simple gesto no te parece tan fácil?. para él, si. No espera de la vida que el agua dure para siempre.

Para muchos ya es tarde para ahorrar agua, compartir gastos con el vecino, pero para los hijos puede ser lo normal. Al mío no quiero ponerle piedra en el camino, ni inculcarle el malgasto, o el miedo a no llegar alto y mil un prejuicios que aún llevo dentro. Tengo bastante con saber que mucho de lo que sé lo sé mal, lo mismo que les ocurrió a nuestros padres, abuelos...

Ahora deseo que nuestros hijos piensen por sí mismos un poco cada día. Que se diviertan mientras aprenden, que les tomemos la lección preguntándoles cómo aplicarían lo que están aprendiendo y por qué no les gusta o por qué si, que pasemos más tiempo hablando con ellos o con cualquiera. Creo que el ser humano es mejor cuando habla con el ser humano, cuando se comunica, cuando se expresa, pero sobre todo, cuando lo hace cara a cara, con un hijo, con un hermano, con un vecino.

Porque la globalización me acerca al otro lado del planeta con un e-mail, con este blog, con las mil caras del facebook, pero me aleja del que tengo al lado. A él dedico estas líneas. Tiro la última frase de este artículo contra mi propio tejado: Deja de leerme desde cualquier lugar del mundo y habla más conmigo que me tienes más cerca.

viernes, 15 de octubre de 2010

CAFÉ PARTY


Dicen los politólogos americanos que el fenómeno del Tea Party -el movimiento político liderado por Sarah Palin que está a la derecha del Partido Republicano en Estados Unidos- puede hacerle mucha pupa a Obama. Sin ir más lejos, han ganado en las Primarias republicanas a los candidatos oficiales con su discurso “ultra”, adelantando por la derecha a la propia ex gobernadora de Alaska.
Para muchos, estamos a las puertas de una involución del pueblo americano que a pesar de su presidente siempre tiene un pie en el extremismo patriótico que tan mal le fue a George W. Bush. Lo que no nos esperábamos es que nadie se acercara a compartir el espíritu de ese movimiento aquí en España.
Y ha sido Esperanza Aguirre la que no ha tenido reparos en reconocer que comparte en buena medida los postulados del Tea Party, aunque hablando de España, se apresuró a rebautizarlo como Café Party. Enseguida la izquierda se ha echado las manos a la cabeza y quizá algún miembro de su partido, también. Pero haciendo un ejercicio de análisis saludable, me pregunto: ¿tan malo es pedir que haya menos impuestos, menos intervencionismo del Estado y un gran pacto entre PP y PSOE para salir de la crisis?

No sé si me tomaré el té o el café con Aguirre un día de estos a las cinco de la tarde, pero lo que sí sé es que si lo hiciera, no podría negarle la mayor, al menos en lo de los impuestos y en la necesidad de buscar un acuerdo entre los dos grandes partidos nacionales. Eso nos ahorraría mucho dinero destinado a contentar a los nacionalistas y otro tanto en mantener el estado autonómico actual que multiplica el gasto para que unas comunidades autónomas saquen pecho frente a otras.

Todo el mundo, incluida Esperanza Aguirre, tiene algo de razón en lo que dice. Pero si acudiera a ese Café Party con ella sí que le diría que con los socialistas madrileños en plena euforia post primarias, camino de la Puerta del Sol, no es el momento de imaginarla, sorbo a sorbo, en un sofá al lado de Sarah Palin.

viernes, 1 de octubre de 2010

EL OTOÑO PASARÁ


Buscaba un punto de escape en el que concentrar la vista para estrenar esta columna. Sin darme cuenta miré hacia donde miramos todos los madrileños varias veces al día; zas, ahí está: la Bola del Mundo. Un gran lugar con un buen nombre desde el que poder escribir sobre Madrid y el resto del planeta. Porque nuestra Sierra de Guadarrama es quizá el paisaje que mejor descansa la mirada, el que nos anima a seguir en la brecha, al que prometemos ir el próximo sábado aunque no lo hagamos.

A veces con verla ahí, desde cualquier sitio, es suficiente. Todos la sentimos nuestra. Y está preciosa con el cambio de estación que estrenamos. Un otoño difícil para la mayoría. Otro otoño de perfil bajo, de poco consumo, de echar cuentas al céntimo de euro. Aunque eso tiene sus ventajas. Quizá demos más paseos por la montaña, y descubramos otras maneras de disfrutar sin tener que gastar tanto.

Quizá pasemos más por el taller
y menos por el concesionario
Casi no lo recuerdo, pero hubo otoños así, cuando La Roja no ganaba mundiales ni la A-6 tenía este nombre tan moderno y el campo se llenaba de mantas, balones y bocadillos de filete ruso. Éramos felices jugando en la pradera de Collado-Villalba, subiendo a Siete Picos o pescando gobios en Navacerrada. Fueron tiempos difíciles. Pero los hubo peores, dice mi abuela Carmen. ¿Y qué pasó después?, que todo fue a mejor. Y ahora pasará lo mismo, aunque dure. Días de mucho, vísperas de nada.

Aquí, allende sierra como dicen los segovianos, sabemos capear el temporal mejor que nadie. Nos acercamos al medio millón de parados en la Comunidad, pero España tendrá superávit al final de 2010. Las agencias de calificación nos bajan la nota pero Zapatero no subirá más los impuestos. Y seguimos siendo el motor económico del país.

Puede que cambie el modelo, que sólo entre un sueldo en casa en vez de dos, puede que nos sobre un canal de pago y que nos apañemos sin otra pantalla plana. Quizá pasemos más por el taller y menos por el concesionario. Pero todo eso ya lo vivimos antes, en otros otoños, aunque no nos enterábamos porque además de pequeños también éramos felices. Este otoño pasará pero qué colores más bonitos tiene desde la Bola del Mundo.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Pero entonces...¿hay que hacer huelga?


...porque creo que todavía no lo tiene claro casi nadie. Si buscamos la respuesta en nuestro entorno nos encontramos con la misma pregunta. Por lo que oigo a los demás, no hay muchas ganas de huelga. Tengo la sensación de que va contra nosotros mismos, contra el vicio de vivir a crédito porque el dinero estaba tan barato.

Sindicatos y gobierno parecen no querer hacerse daño. "Os hacemos una huelga pero pactamos servicios mínimos, lo justo para justificarnos". Y el gobierno: "Vosotros sois los sindicatos, si os pasáis de la raya, nos vamos todos a la oposición dentro de un par de años".

Pero qué pasa si nos sumamos: para empezar, nos va a costar dinero. Eso antaño importaba menos pero ahora cualquiera me dice lo que le van a quitar por no ir a trabajar el próximo 29-S. Si tenemos la suerte de vivir de una nómina, la veremos adelgazar con más recelo que antes y si no la tenemos y trabajamos por nuestra cuenta... día en blanco, menos dinero en el banco. Porque cada euro cuenta para acabar el mes. No como antes.

¿Puedo pensar que si no nos hubiéran
prestado tanto, ahora habría más
crédito en los bancos?

¿Y si no hacemos huelga es que sólo pensamos en nosotros y no en el bien común, en el beneficio que sacaremos todos protestando?, ¿pero... sacaremos algún beneficio?. Sigo sin saber responder a la pregunta. Esta huelga, como dijo el lider sindical de CCOO, Fdez. Toxo, es una putada, sobre todo porque no está nada clara.

Voy a empezar por el final a ver si así llego al principio: hacemos una huelga indignados por la reforma laboral que hace falta para promover un mercado de trabajo que cada día pone a más gente en la calle. Y hay más gente sin trabajo porque cada vez hay menos consumo. No hay consumo porque las personas y las empresas no tienen dinero para comprar como antes. Y no lo tienen porque muchos deben mucho y primero tienen que pagar a los bancos. Esos bancos nos prestaron dinero a un interés tan bajo que no pudimos resistir la tentación de endeudarnos.

Todos nos endeudamos en España, en Europa, en América... y los bancos se quedaron sin fondos. Con ese dinero compramos más coches, más pisos, más cosas que luego iríamos pagando. Pero la economía se basa en el crédito y ahora los bancos no pueden seguir prestando porque ya nos lo han prestado. Si no prestan a las empresas no hay recursos para mantenerlas y por eso muchos se van al paro.

¿Puedo pensar, solo por un momento, que si no hubiéramos pedido tanto dinero prestado, porque era barato, ahora habría más dinero en los bancos para seguir prestando?. ¿Puedo pensar que habría más crédito a las empresas y que así podrían seguir funcionando? No habría tantos despidos, más gente tendría trabajo y así comprarían cosas y el consumo no se vería afectado. Empiezo a comprender que al sistema, entre todos, nos lo hemos cargado por pedir tanto prestado. Y ahora tengo que hacer huelga... mejor me voy al trabajo. Que así me gano la vida y no tengo que pedir al banco.