Se confirma la tendencia. Vamos a menos, si. Pero eso no significa que vayamos a peor. Simplemente vamos a menos. A menos sueldos, a menos trabajo, a menos humos, menos alcohol, menos gasto, menos crecimiento y también a menos velocidad en la carretera.La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír.(George Orwell)
BLOG DE PERIODISMO URGENTE
lunes, 7 de marzo de 2011
A 110, HAY VIDA
Se confirma la tendencia. Vamos a menos, si. Pero eso no significa que vayamos a peor. Simplemente vamos a menos. A menos sueldos, a menos trabajo, a menos humos, menos alcohol, menos gasto, menos crecimiento y también a menos velocidad en la carretera.martes, 22 de febrero de 2011
MIEDO Y ESPERANZA

Pero hemos pasado del miedo a la preocupación crónica, las más veces, a la preocupación injustificada; como si estar preocupados nos alejara mágicamente de los malos presagios. Bien, los expertos en inteligencia emocional, como Goleman, creen que eso nos resta posibilidades ante el peligro. Estar agobiados sin descanso reduce nuestra capacidad cerebral y por lo tanto consume energías para estar alerta, para administrar el miedo como debe ser, con ilusión. Sólo así podemos alargar la Esperanza de vida. Y escribo esta palabra con mayúscula porque creo que viene al caso.
La Presidenta de la Comunidad de Madrid se ha sometido a una operación de cáncer de mama, detectado en una revisión ginecológica rutinaria. Es una de las muchas mujeres que saben gestionar el miedo y lo utilizan para su beneficio. Su cáncer ha sido detectado gracias a ese estado de alerta y no de preocupación inconsciente que padecen muchas mujeres que aún le tienen miedo (¿otra vez esa palabra?) a las revisiones mamarias.
Esperanza ha sido valiente, proactiva y ha demostrado una entereza como la que se espera de un personaje público. No fue fácil para ella decir: tengo que desaparecer de la circulación unos días porque me operan de cáncer. Pero no tuvo miedo a hacerlo, ni a operarse. Creo que hoy se merece todo nuestro cariño. Porque las personas conocidas son como los demás solo que no lo parecen. Y si algo se les puede exigir es estar a la altura de las circunstancias. Esperanza Aguirre así lo ha hecho y nadie de los que comparten o no su ideología o su adscripción política podrá negar la valentía que ha tenido para coger al miedo por los cuernos y usarlo como es debido. Todo irá bien. Hay Esperanza.
viernes, 28 de enero de 2011
NIGERIA, NACER EN PENA DE MUERTE
Texto: Ignacio Jarillo
Este bebé es pura vida. Acaba de nacer, pero más de 700 bebés y 150 madres mueren cada día en Nigeria por motivos evitables durante o después del parto. Y la amenaza de muerte de los seres humanos de esta historia se duplica en el norte del país. Porque Nigeria es parte de África, la tierra del todo o nada. Ser viudo o huérfano es el resultado de morir antes de ver nacer a un hijo o al poco tiempo de haber nacido.
Las gemelas Umia y Rokia sólo tienen 12 días y pocas esperanzas de vida. Amanecen bajo un techo de brezo y barro, en un suburbio de Katsina,
400 kilómetros al norte de la capital, Abuja, y patria chica del malogrado presidente del país, Umaru Yar´Adua, un líder enfermo cuya muerte, el pasado 5 de mayo, tampoco sorprendió a nadie en Nigeria. La madre de las niñas sabe reconocer a la muerte cuando ronda a sus pequeñas. Acuna a la primera de ellas en su regazo con la esperanza de que esta vez no ocurra. Waraka ha tenido 16 partos, pero el marido, Musa, no puede conseguir alimentos para mantener a tantos niños. Antes era un pequeño ganadero, ahora casi no puede alimentar a sus cabras. Su familia, como el 60% de la población nigeriana, se dedicaba a la agricultura, pero tras el hallazgo de yacimientos de petróleo, que generan el 20% del PIB del país, todo cambió a peor en Nigeria. Musa y los que son como él ya no cuentan para el Estado.
Waraka mece a su bebé Umia, muerta por desnutrición. Musa, su marido, sostiene a la gemela Rokia aún con vida.
Waraka dice que sigue viva para seguir pariendo porque su nombre significa suerte. Los hijos que le quedan juegan o dormitan entre la sombra de las acacias y la basura de las cabras amontonada junto a los muros de adobe. Waraka y Musa pasan las horas preocupados. Quizá haya que ir al hospital. Es casi mediodía y sus pequeñas se deshidratan. Rokia, la otra gemela parece aferrarse mejor a la vida.
Los cooperantes de Save the Children les ofrecen apoyo y alimentos. Este caso les resulta familiar. Les recuerda al de Uleima, una joven madre a quien visitaron hace unos días y que debe estar aún en el hospital. Sus gemelos nacieron con muy poco peso, en otro parto casero complicado que redujo aún más sus posibilidades de supervivencia. Al dar a luz uno de los niños ni se movía. Ya llevaba muerto un tiempo dentro de ella. Uleima salió de casa con la esperanza de mantener vivo al otro.
Cada día nacen 11.000 niños y niñas en Nigeria. Pero casi el 10% de ellos muere antes de los cinco años. La tasa de mortandad de bebés en Nigeria es la más alta de África.
Y es que en Nigeria la vida se abre camino a pesar del hambre, la malaria, el VIH o la tradición que impide a una mujer acudir al hospital para parir sin el permiso del esposo. La mayoría de las mujeres no tienen acceso al sistema de salud, ni pueden decidir su atención médica ante un embarazo.
Los cooperantes acuden ahora a casa de Aisha, una joven soltera que parió sola en la vergüenza de no tener marido que la sustentara. A pesar de ello, parió en casa con el apoyo de una matrona voluntaria. Las midwifes ofrecen una ayuda inestimable a una sociedad que no puede costearse una atención médica hospitalaria y además rechazada culturalmente. Utilizan todo tipo de hierbas medicinales para hacer las curas propias de un parto. Muchas de ellas acompañan a las madres con problemas a la clínica y allí continúan su labor en la cabecera de la cama. No tienen formación académica sólo la experiencia de haber asistido de jóvenes a multitud de partos de extrema dificultad y en pésimas condiciones higiénicas.
La niña de Aisha, Fátima, parecía sana, aunque le faltaba peso desde que nació la pasada semana. La puerta está abierta pero nadie atiende a la llamada. Con el calor sofocante de esas horas no debería haber salido, y menos con una recién nacida. Si no está es que algo pasa.
En la clínica Turi Yaradua de Katsina no es fácil para un fotógrafo de sexo masculino sacar fotos de las mujeres que llegan a punto de parir. Es complicado ganarse la confianza del director de la clínica y de las enfermeras, temerosos todos de incumplir las costumbres musulmanas. Pero, con la ayuda del grupo de Save The Children, por fin visitamos a Hafsat, veintiún años, recién ingresada con su pequeña. Sus ojos tiemblan empapados de tristeza cuando Hadiza, la hermana-enfermera, coloca boca abajo a la bebé. Pesa menos de dos kilos y, como nos temíamos, padece de espina bífida. Así lo revela la protuberancia que aparece en su espalda. Hafsat parió en su casa, estuvo a punto de morir pero sólo acudió a la Maternidad de Katsina cuando su marido regresó de viaje y autorizó el traslado.
Hadiza agradece a los cooperantes su labor de seguimiento pero suspira y reniega en silencio, desesperada. No le gusta que le hagan fotos pero nos anima cuando nos ve tan concernidos por lo que pasa. Son muy pocas enfermeras como ella en la clínica y tiene la sensación de ayudar siempre cuando es demasiado tarde.
Abandonamos el Turi Yaradua y cruzamos la ciudad por la avenida de Kofar kaura, una de las arterias principales, infestada de motocicletas con tres ocupantes abordo, zigzagueando entre camiones al calor sofocante del mediodía. A lo lejos se ve la mezquita de Katsina rodeada de jardines. Pero nuestro destino es el servicio de pediatría del Hospital Federal.
Con permiso del médico responsable de la planta, una enfermera nos invita a conocer a los pequeños huéspedes de la maternidad. Los que luchan sin saberlo contra la estadística del país. Así conocemos a Aminu y a su hijo de un año de edad Munir, que nos mira con la tristeza de haber sufrido el hambre desde mucho antes de salir de la tripa de su madre. Ella le acuna esperando que el pequeño coja peso cada día y puedan volver a casa. Munir parece perdido entre la ropita que le queda grande debido a la malnutrición de los primeros meses. La enfermera aprovecha el tiempo y se ocupa de pesar a Hasab, un retoño rollizo de más de dos kilos que acaba de nacer.
-“El gobierno de Nigeria es el que menos gasta en sanidad de toda África-, apunta Raquel Palmer, responsable de Save The Children en Europa-. Nigeria es el país africano con mayor índice de muertes de recién nacidos. Su voluntad política sigue siendo el principal escollo para mejorar la estadística. Es un problema más grave que el dinero, ya que la mayoría de las muertes que se producen al nacer son fácilmente evitables. Sólo el 1% de los niños duerme bajo mosquiteras tratadas con insecticida que les proteja de la malaria. Sólo una cuarta parte de los bebés deshidratados son atendidos convenientemente y apenas un 33% de los niños con neumonía reciben algún tipo de tratamiento”.
La maternidad, a pesar de todo, es un lugar lleno de vida, de pequeños corazones latientes y diminutos pulmones que se ensanchan para captar oxígeno aunque no siempre tengan una mano que les acaricie. Sin dejar la sala, captamos la imagen de otro prematuro al que todavía no han puesto nombre sobre la incubadora que lo protege de la dura vida que le espera. Cabe en la palma de una mano, pero duerme a sus anchas tapado con un pañal tan grande que le llega hasta su pequeño pecho. A pocos metros, en el paritorio la vida nace bajo control. En este hospital parece que nace un bebé casi cada minuto. No hay tiempo para la tristeza. Esa se queda en casa de las mujeres que cumplen la ley machista de parir sin ayuda médica.
Al otro lado de la sala, en el paritorio, se oye una extraña letanía. Como si alguien diera gracias al cielo. Es Malika, de 26 años que jadea agotada tras ver nacer a su bebé. Junto a la camilla aún encharcada, reposa casi desnuda. La niña que ha salido de su tripa está bien. Logró dar a luz en el hospital por la insistencia de su familia. Malika da las gracias a las enfermeras de pediatría y saluda asintiendo al equipo de cooperantes. Después se vuelve hacia la pared medio desnuda para evitar el objetivo de la cámara.
Nigeria es África en estado puro. Antes de convertirse en exportador de petróleo producía el 96% de su sustento. Ahora es uno de los países importadores de alimentos más pobres del mundo.
Volvemos a casa de Waraka, tras una jornada de seguimiento por los hospitales. Allí ya no hay tiempo para la esperanza, ni andan sobrados de suerte. Hay otras cosas más urgentes: preparar un nuevo entierro. Umia, la pequeña gemela, ha muerto mientras no estábamos; a los trece días de vida. Su madre, sentada a la puerta de su casa y rodeada por su familia, la tapa entre paños de vistosos colores y la llora como si fuera la primera que pierde. Musa, el marido, nos mira y enseña a la otra gemela a la cámara. Rokia ha cogido peso y saldrá adelante. No puede evitar una amarga sonrisa.
La pequeña es fuerte pero aún tiene que luchar. Está en la UCI infantil. Diagnóstico tardío: meningitis. La traditional midwife, que la ayudó a nacer, le lleva por si acaso un saquito de hierbas medicinales del puesto que regenta su marido en el mercado de Jibia, a 20 kilómetros de Katsina. Aisha se lo agradece con lágrimas en la mirada. La medicina tradicional de las matronas nigerianas es la más utilizada por los pobres, pero su instrumental para atender un parto, como esa cuchilla oxidada, daría escalofríos al hombre blanco.
Cae la tarde en el suburbio de Katsina. Hamballi, el vecino de Waraka, ha vuelto por fin a su casa de adobe. Sus tres hijos entran cabizbajos. Al volver del hospital todos llevan el dolor asumido en la mirada. No traen buenas noticias.
La madre dio a luz a dos gemelos, sí, pero murieron en el parto. Un día después ella murió también de una hemorragia que nadie supo atender con garantías. Se fue con ellos. Nada se pudo hacer. Fue tarde incluso para acudir al hospital. Hamballi prefería que los bebés nacieran como él, en casa. En Nigeria, la tradición dicta sentencia demasiadas veces. La muerte en África, como en todas partes, es enemiga de la vida, pero allí la vida es demasiado corta para darse cuenta de la muerte. Ya lo advirtió en sus versos el poeta africano.
“Aunque llegué al final del viaje,
Jamás sentí que hubiera llegado.”
(Wole Soyinka, Premio Nóbel nigeriano de literatura, 1986)
Fotos: Pep Bonet © , http://www.pepbonet.com/
Texto: Ignacio Jarillo ©

www.savethechildren.es
Teléfono: 902013224
lunes, 17 de enero de 2011
LA CADENA DE SORPRESAS

martes, 11 de enero de 2011
EGUIGUREN SE COLÓ

Y es que hay un ligero matiz que a muchos se les escapa porque no lo he leído en ningún lado. Voy a hacer como el ministro de Interior, me pregunto y me respondo: ¿dónde está el matiz? en la palabra "general", así de sencillo.
Alto el fuego general, para ETA, quiere decir que en teoría no habrá asesinatos, pero tampoco extorsiones a empresarios, secuestros, robos de coches, aprovisionamiento de armas en zulos, violencia callejera, etc. Es decir, han pasado de treguas con licencia para seguir operativa a un parón total, como si eso fuera una oferta irrechazable, un gran paso adelante. Así son ellos, creen que abren la mano cuando ya nadie tiene interés siquiera en saludarles. Van demasiado tarde, pero ¿saben por qué van a su ritmo?, creo que al final de los finales alguien querrá escuchar su mensaje y volverán a crear discrepancias entre los partidos democráticos.
Sin el dinero que proporcionan las instituciones no hay manera de subsistir ni para ETA ni para Batasuna. Ha sido casi un favor personal de la una a la otra, porque a ETA no le apetecía nada anunciar otra tregua. Por eso el comunicado no fue "más allá", porque no quiere ir más lejos. Está muy bien donde está, en la cueva, detrás de la máscara. Sin embargo ETA necesita a Batasuna y por eso ayer hizo lo que hizo: hablar "casi" de lo mismo... Alto el fuego permanente es una término ya acuñado en anteriores ocasiones y sigue siendo tan contradictorio como ellos quieren, porque un alto el fuego por naturaleza es provisional, nunca permanente. Nadie dice que llevemos 70 años de alto el fuego permanente desde la guerra civil. Alto el fuego general es otra cosa: Ojo, esta vez no seguiremos extorsionando, ¡Qué progreso!
Saben que tienen mucho terreno y tiempo por delante, saben que siempre que quieran serán protagonistas, por encima incluso de Batasuna, saben que hay quien les escucha y saben, finalmente que, visto desde el exterior , su caso se dulcifica y permite escenarios y lenguajes mágicos con términos como proceso de paz, mesa de diálogo, etc. ETA no es lo que era, de acuerdo, pero no da puntada sin hilo y de todo el entramado, mal llamado abertzale, son los que más se la han jugado, por eso quieren seguir siendo los que mandan que para eso van de la cueva a la cárcel y de la cárcel a la cueva. Pero Batasuna no lleva bien el frío clandestino y sabe que su futuro está en la plaza del pueblo, no en el monte.
martes, 14 de diciembre de 2010
HAY TRABAJO, NO HAY DINERO
El Gobierno de mi país está dispuesto a prorrogar el estado de alarma, instaurado por primera vez desde que llegó la democracia a España, tras el parón insufrible de los controladores de vuelo. Supongo que en la práctica todos estamos de acuerdo. No queremos más escenas de aeropuertos llenos de gente amargada, protestando al vacío del espacio aéreo.lunes, 29 de noviembre de 2010
Esta Navidad, regala consumo
¿Y esta Navidad 2010 ...qué hacemos, ahorramos o gastamos? Es la peor paradoja de la economía actual porque normalmente una cosa será mejor que la otra en función de nuestras posibilidades. Por eso es bueno gastar. Eso reactiva el consumo y mantiene a flote a las empresas. Por pequeño que sea el gasto. Lo importante es que todos los que podamos gastemos. Como siempre, la fuerza la hace el grupo. Y en este grupo estamos todos. Los que tenemos trabajo y los que no. No hay fórmulas mágicas, excepto que quizá esta navidad gastemos con más cabeza que corazón: hay muchos productos clásicos de estas fechas que suben su precio porque todos queremos estar a la altura del vecino, algo muy español por otra parte. Y eso no es gastar bien.
lunes, 15 de noviembre de 2010
SAHARA, PALESTINA ATLÁNTICA
Mi amigo Ridouan me lo decía:” los marroquíes no necesitamos la democracia como vosotros. Nosotros venimos de los Almorávides, nos entregamos a un líder político y religioso que nos lleve con mano dura. Es así.” Ridouan vivía hace veinticinco años en una chabola de Boadilla del Monte. Ahora, mirando al sur, recuerdo mejor sus palabras que su rostro y todavía me pregunto si llevaba razón.Así las cosas, el gobierno de Rabat actúa, convencido además, de que es Argelia quien extiende las arenas movedizas del desierto para agravar el conflicto en los campamentos ocupados de El Aiún. Y en Tinduf, sede histórica del gobierno saharaui en el exilio, se oye ruido de sables: El Frente Polisario quiere que se cumpla la última resolución de la ONU de 2003, en la que se pide un acuerdo y la libre determinación del Sahara.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
MI PROFE-COLEGA

Quizá haya cuestiones de forma, como el tratamiento de usted, que se han perdido por ser demasiado “antiguo”. En el centro donde estudian mis hijos se ha llegado a plantear la posibilidad de hacerlo, pero los primeros en protestar han sido...algunos padres. Es posible que debamos reflexionar sobre si al final, como pasa con todo, no será que tenemos lo que merecemos, aunque siempre se pueda cambiar, sin duda.
Un profesor me decía al comienzo de curso que tiene que convencer a sus alumnos para que no se vayan de un examen antes de tiempo, porque le dicen: -es que he quedado y como he hecho tres preguntas bien, con eso ya llego al 5-. ¿Puede alguien imaginar la escena de un maestro rogándole a un alumno que no se vaya del examen?