La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír.(George Orwell)


BLOG DE PERIODISMO URGENTE



lunes, 21 de diciembre de 2009

¿EL REY EN ETB?, NO PASA NADA


Vivimos en el país que nos merecemos. Una nación donde es noticia que por primera vez en la historia de la democracia se vaya a transmitir el mensaje del Rey Don Juan Carlos por el canal autonómico de Euskadi. Porque hasta ahora estaba vetado.

Vetado sí, esa es la palabra. En España hay muchas cosas buenas que están prohibidas, que no se hacen para no herir la sensibilidad de los que no se sienten españoles, no vaya a ser que mañana su voto haga falta para conseguir la mayoría parlamentaria. Lástima que ese sentimiento antiespañol venga acompañado de la incoherencia y sólo sirva para renegar en voz alta mientras luego aceptan compensaciones de todo tipo, sobre todo económicas.

Esta Navidad y gracias al cambio de gobierno habido en Euskadi habrá discurso del Rey por la ETB-2. El nuevo Lehendakari ha decidido que las cosas, en este y otro terrenos, vuelvan a la normalidad, mejor dicho, estrenen normalidad. Sencillamente porque en el País Vasco hay muchas cosas normales que aún están por ser, porque todavía no han sido o hace mucho que fueron: transmitir el mensaje del Rey, que la Selección Española de fútbol (la selección a secas, como dicen allí) juegue un partido oficial, que pase la Vuelta Ciclista a España (la vuelta), etc.

Y el Rey, que tiene mucha mano izquierda y capacidad de entendimiento, ha sabido soportar todos estos años los malos modos del nacionalismo vasco, sabedor de que su tarea está tan por encima de ellos que no debe ni puede responder salvo con la mano tendida de la concordia, por cierto, su palabra favorita en cada discurso.

Somos una democracia adolescente en términos históricos, a la que le ha ido muy bien, desde sus comienzos y a la que la bonanza de los últimos veinte años le ha permitido progresar, desarrollarse, ampliar miras, si, pero también irse de botellón, gastar sin reparo, endeudarse sin sonrojo que mañana Dios dirá y quejarse, quejarse mucho, que es lo que los jóvenes hacen cuando no tienen otro pito que tocar y cuando no hay a la vista más problema que decidir adónde ir el próximo fin de semana.

Los Gobiernos desde la transición han respetado la imagen del monarca, es cierto, pero casi a regañadientes, como si fuera un demérito reconocer la labor de Don Juan Carlos. Siempre he echado de menos un apoyo más firme, más institucional y si me apuran, más cercano al Rey. Porque desde dentro no se nota pero basta con salir un poco de España para darse cuenta del valor y el prestigio que tiene nuestra Familia Real. Eso sin hablar de la influencia y el peso específico que aporta en multitud de visitas oficiales con el avión lleno de empresarios cuyo respaldo Real es imprescindible.

Lo saben los gobiernos de turno pero rara vez atribuyen a la Corona la capacidad de generar confianza en otros mercados cuando se trata de lograr importantes acuerdos comerciales. Para muchos países, el Rey o los Príncipes de Asturias son garantía de éxito, de seriedad y de palabra. Porque en China, Estados Unidos, Gran Bretaña, Arabia Saudí o Rusia, si vienen Los Reyes o Los Príncipes es un viaje y si no vienen, es otro. ¿Y cuándo hemos visto sacar pecho a la Casa Real por esta gestión impagable?, nunca. Ese es todo su premio, que nadie se entere. ¿Hay mayor prueba de servicio a España, un país donde reinan los pecho de lata?

La monarquía es una institución histórica que en este país ha demostrado inteligencia y empatía con la democracia. La vocación de servicio del Rey ha hecho que su figura sirva para mucho, al contrario que otras monarquías incapaces de reinventarse en pleno siglo XXI. En nuestro país el Rey, la Reina y su familia han demostrado prudencia, lealtad, trabajo y paciencia. Al menos, se merecen mi respeto, porque me cuesta encontrar estas virtudes entre las filas de los que nos gobiernan o nos quieren gobernar.

Agradezco al nuevo Lehendakari, Patxi López, su gesto de generar normalidad y que el discurso de Nochebuena de Don Juan Carlos se emita en la tele vasca. Ya verán como no pasa nada. Eso es lo que les da miedo a los más nacionalistas, que no pase nada.



martes, 24 de noviembre de 2009

El PADRE ZAPATERO


El Presidente del Gobierno es un padre moderno. Le gusta columpiar a sus hijas a dos manos, ahora la patronal, ahora las centrales sindicales. A ambas impulsa a cada instante con ese ademán inseguro que mezcla la sonrisa frágil entre lo tímido y lo sincero. No sé si sus hijas le respetan mucho. La patronal lo tiene mejor para mostrar sus sentimientos. Está en su papel: papá ayúdame que tenemos una crisis profunda y hace falta una reforma del mercado laboral, avalada por todos los expertos.


Para las otras, las centrales sindicales, la cosa no está tan clara. Se alegran de que su padre las deje hacer, si, pero andan con la mosca detrás de la oreja. A lo peor es que papá no sabe bien cómo afrontar esto. A lo mejor es que está convencido de que las reformas caeran por su propio peso y por eso no nos aprieta porque sí o sí nos tocará hacerlo.






A mí me da la sensación de que el presidente sabe lo grave que es esta crisis; pero sabe que patronal y centrales sindicales sólo llegaran a un acuerdo cuando se necesiten sin remedio. Ahí es donde el presidente les dirá: "... veis hijas, como no había que hacer eso,¿ por fin habéis llegado a un acuerdo?, pues rápido, que sois la comidilla del país y no hay tiempo."






Y si sus planes se cumplen, nos habrá dado una lección. Ésa que dan los padres modernos a sus hijas e hijos pequeños: no tratan de imponer su autoridad, prefieren que ellos vean las consecuencias de sus actos. Zapatero, como todos nosotros, actúa igual en casa que en el Gobierno. Aunque con el tiempo, quizá más de uno o de una le pregunte: ¿Papá, cuando era niña, cómo me dejaste hacer eso?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

LA COLA DEL ALACRÁN



Nuestro país ha pagado el rescate a los piratas de Somalia por el secuestro del atunero Alacrana, si, pero gracias a ello ha logrado salvar la vida de su tripulación. Hasta ahí nadie debería poner en cuestión la labor del Gobierno español. Pero el asunto trae una cola tan larga y venenosa como la del alacrán.


Me pregunto si el armador del barco habrá pagado parte del rescate. Lo digo porque la responsabilidad última de faenar fuera de la zona de seguridad fue suya, ya que dentro de ella quizá hubiera menos pesca pero más seguridad. Los pescadores estaban de acuerdo, sin duda, pero su decisión debería hacer reflexionar a los demás pesqueros a la hora de seguir trabajando al margen de dichos límites de seguridad. La Operacion Atalanta, encargada de vigilar militarmente ese perímetro de seguridad cuesta más de dos millones de euros al día, por lo que debería de haber algo más que una recomendación a los pesqueros para que no salgan de esa zona, aunque pesquen menos.


Me pregunto si el barco tenía un seguro contra secuestros como tienen muchos otros pesqueros. Un seguro que, por cierto, aunque caro, carísimo, ha bajado de precio, ya que las compañías aseguradores han ofrecido precios competitivos debido a la demanda en aumento provocada por el riesgo creciente de piratería.¿No debería pagar parte del rescate la compañía de seguros?


También quisiera saber si España junto con la Unión Europea trabajan en seguirle la pista a los piratas que abordaron el barco hace 48 días, porque una cosa es pagar el rescate y otra decir, "pelillos a la mar" que aquí no ha pasado nada.


Me pregunto igualmente por lo que pensará todo el pueblo vasco y en especial los nacionalistas más o menos radicales, al comprobar cómo el Estado español ha puesto en marcha su maquinaria militar y de inteligencia para gestionar esta crisis. Que a nadie se le escape su silencio revelador.


No puedo olvidar otra reflexión sobre lo ocurrido. La violencia, la piratería, el terrorismo marítimo, no son más que lo de siempre: el producto de la pobreza, la corrupción y la falta de implicación internacional en Somalia, un estado fallido del que nadie se ocupa porque de momento no tiene ni petróleo, ni diamantes, ni coltán. Sólo tiene pobres de solemnidad dominados por señores de la guerra divididos en clanes dispuestos a sobrevivir a costa de los que se acercan a sus aguas.


Finalmente queda el ¿y ahora qué?. Qué condiciones va a poner España a sus armadores para que no pase de nuevo. ¿obligará a faenar sí o sí a los pescadores dentro del círculo de seguridad? Muchos diran que Papa Estado no puede hacer eso; no porque estaría ejerciendo un intervencionismo intolerable, no. A Papá Estado sólo acudimos para que nos salve el pellejo. Después, que se quede en casa que ya somos mayorcitos para saber de lo que es capaz la cola del alacrán.

lunes, 21 de septiembre de 2009

APRENDER A DECIR NO, por Pilar Cernuda



Pilar Cernuda tiene esa cualidad tan preciada para los que la leemos y escuchamos. ¿Cómo definirla?. A ver así: con sus ideas y su sentido común, sabe ponernos de acuerdo.


Por su trayectoria periodística desde la España de la transición, pasando por la coronación del Rey Juan Carlos I, el Golpe de Estado del 23-F, los gobiernos de Felipe González, Aznar , Zapatero y lo que venga, se ha ganado desde hace años estar a la cabeza de las firmas más prestigiosas de la prensa española. Su voz autorizada, como madre y periodista, no podía faltar en nuestro blog al hablar de la crisis educativa.



La policía ha impedido un “macrobotellón” que se había covocado en Madrid, en el Faro de la Moncloa. En Majadahonda, dos días más tarde, quince mil jóvenes se reunían en una explanada, a la que llegaron con sus bolsas de plástico cargadas de botellas. Nadie hizo nada por impedirlo.

Nuestros hijos salen de casa a las doce de la noche y regresan con el alba, y la culpa es nuestra. Beben alcohol, y la culpa es nuestra. Van de botellón, y la culpa es nuestra. Podemos decir, para tranquilizar nuestras conciencias, que las copas son muy caras en los bares y discotecas y por eso se ven obligados a comprar en gasolineras o “chinos” botellas de whisky, vino o ginebra.

Y podemos decir que si no les dejamos salir se quedan sin amigos, y que es peor una depresión que unas copas de más de vez en cuando. Y podemos decir que en los colegios no educan a los chicos y chicas en valores. Pues claro que no. Son los padres los que deben hacerlo, los que están obligados a poner límites, a decir qué se puede consentir y qué no es aceptable de ninguna manera.

El botellón no tiene por qué ser necesariamente nocivo si los jóvenes saben hasta dónde pueden beber, si saben que la educación, no el pudor, obliga a hacer las necesidades apartados del resto de la pandilla; que hay que aceptar a los que rechazan la copa o el pitillo sin burlarse de ellos, y que por encima de todo está el respeto no solo a los demás sino a uno mismo.

Ahora, lo fácil para un padre es decir a todo que sí, cerrar los ojos y dormir sin enterarse cómo y cuándo llega tu hijo a casa. Lo otro, el control o decir que no, significa bronca segura, malos tragos y problemas. Pero hay que hacerlo.

Nuestra juventud no está enferma. Pero, sin duda, los padres tenemos que dedicar mucha más atención a los hijos, hablar con ellos desde muy pequeños sin mirar el reloj y buscar el equilibrio, difícil, entre darles la confianza que merecen, y que ellos no fallen ante esa confianza.
Pilar Cernuda es autora de:
El Presidente - biografía de Felipe González-; Ciclón Fraga, Todo un Rey - con José Oneto, Pedro J. Ramírez y Ramón Pi -; Crónicas de la crispación y Aznarmanía, con Fernando Jáuregui. También con éste último, y con Joaquín Bardavío, ha publicado Servicios Secretos. Ha escrito, además, La mujer en la política, El largo camino hacia la igualdad y, con Margarita Saenz Díez, Los hijos más deseados, un ensayo sobre la adopción.
Actualmente trabaja en la agencia Fax Press, y colabora en TVE y la tertulia radiofónica de Carlos Herrera, en Onda Cero, entre otros medios. Sus artículos se leen en más de cuarenta periódicos.

lunes, 14 de septiembre de 2009

LOS NIÑOS DE LA LLAVE


Más de siete millones y medio de alumnos comienzan hoy las clases. Muchos de ellos son niños de las llave. Así llaman los profesores a todos aquellos estudiantes que llevan una llave colgada al cuello o en la muñeca cuando los ven en clase. Demasiados ya la tienen a partir de los once o doce años. Usan la llave para entrar en casa cuando llegan por la tarde, porque a las cinco, las seis o las siete, sencillamente, nadie les abre la puerta.


Sus padres no están. Siguen trabajando y aún tardaran en llegar unas horas. La conciliación de la vida laboral y familiar es todavía un bonito titular en las páginas de los dominicales, más que una realidad instalada en España.


Los niños de la llave, además, suelen levantarse por la mañana cuando alguno de sus padres o quizá los dos ya han salido de casa y son sus hermanos mayores, veteranos de la cerradura, los que se "ocupan" de que desayunen y lleven todo listo al colegio. Se trata de una generación poco acostumbrada a ser exigida, dirigida, orientada y que sólo espera a que llegue el tiempo de ocio, porque aspirar a otra cosa necesita del apoyo de unos padres a los que casi no ven.


Son niños, pre-adolescentes que no saben lo que es tener ayuda paterna en los deberes, ayuda en sus relaciones sociales, apoyo y comprensión y a la vez ...disciplina ( ¡hala!, ya he soltado la palabra maldita, a partir de ahora ya estoy en la lista negra).


Todo eso provoca que no haya tiempo para la ternura, para el diálogo serio, para la comunicación entre padres, madres e hijos. Y cuando eso pasa, la motivación escolar desaparece. El resultado es revelador: Los últimos sondeos oficiales hablan de un 29% de fracaso escolar, muy superior a la media europea. Sólo Portugal nos supera. Tengamos en cuenta, además, que la cifra ha subido a pesar de haber bajado el número de estudiantes, debido al índice demográfico.


De acuerdo, no nos fijaremos la meta del 7% de fracaso escolar que tiene Suecia, pero es que en la enseñanza media un 32% de los alumnos repiten curso y el 35% no terminan con éxito 2º de ESO. El 48% no superan el bachiller y en la universidad el abandono de los estudios ronda el 50%.


Pero lo más difícil es acudir a una tutoría de tu hijo y ver el miedo en la cara del profesor. Como si tuviera ante sí una amenaza en vez de a un padre interesado por la evolución del alumno. Y lo peor de todo es decirle que le deseas mucha suerte, que "lleve derecho" a tu hijo para que esté motivado y estudie. Entonces al profesor/ra se le saltan las lágrimas.

Humildemente, me pide disculpas y me dice que no está acostumbrada/o a que un padre le hable con esa claridad. Que todo lo que reciben son reproches y quejas sobre lo mal que educan a su hijo en el colegio. Por cierto, que nadie me había dicho que en el colegio educaran a mi hijo, porque de eso me encargo yo. Esta frase suele hacer llorar aún más al tutor/a, que se pellizca el brazo por si está soñando. Cuando se calma y se enjuga las lágrimas no puedo evitar la pregunta:


¿Qué está pasando?, que los hijos están solos, que hay que estar más con ellos y que la gran revolución educativa pasa por cada república independiente de nuestra casa, aunque para ello haya que dejar de ganar algo de dinero o tener menos. Puedo asegurar que compensa. Así lo dice la mayoría de los psicólogos infantiles, que detestan la figura del "padre colega", una sombra inquietante que acompaña a los niños de la llave los fines de semana y que no está dispuesta a regañar a su prole, para dos tardes que tiene que aguantar en casa con los suyos.


Esa mala conciencia nos hace sacar la cara por ellos hasta cuando un juez ordena una pena irrisoria contra los menores que pusieron Pozuelo de Alarcón patas arriba en las fiestas patronales. ¿Qué hacían chavales de quince años vagando hasta las seis de la mañana por las calles de ese pueblo y enfrentándose a la policía?. Pasar la noche más divertida de su vida, decía uno de ellos a un periódico. Total, si suspende, no repite curso ni puede ser expulsado por Ley; si le condena un juez, como mucho le deja sin salir de fiesta un par de días y si le llevan a comisaria... como se entere su padre, van a saber con quien se las gasta la poli: con su mejor colega.



viernes, 4 de septiembre de 2009

SEPTIEMBRE VIVO



Me gusta septiembre. Y me gusta porque quiero que me guste. Porque estamos acostumbrados a creer que la rutina, el trabajo, los colegios y todo lo demás es más de lo mismo. Porque tenemos la mala costumbre de pensar que nuestra vida sigue siendo igual de dura, aunque así sea. Pues no lo es. Nuestra vida es vida y sólo la echamos en falta cuando está en peligro o peligra alguno de sus pilares básicos.


A todos a los que la vida nos trata igual que siempre, enhorabuena. Es el momento de disfrutar de una nueva temporada de oportunidad, de cambio, de futuro por delante. Sólo aquellas personas que de verdad lo están pasando mal fisica o psicológicamente pueden quejarse. Los demás debemos de pensar en positivo y ayudar a los que no tienen la misma suerte. ¿Recordáis el artículo "Un gran problema"?, pues eso.


Tenemos mucha crisis, mucho paro, mucha gripe A, B o la que toque, si. Pero para los que aún siguen con trabajo, con buena salud y con personas a las que querer alrededor, es decir, la mayoria, no es hora de quejarse. Es hora de poner buena cara a los primeros vientos de otoño y disfrutar como niños, tirando piedras al agua de las primeras lluvias.


Quizá sea éste un texto escrito para la autoayuda, para escuchar y leer lo que debemos sentir y no lo que nuestra mente quiere pensar. Pero es que hay veces que es mejor sobreponerse a como somos y luchar por cómo deberíamos de ser. Es cierto que tenemos motivos para la tristeza y el desengaño, que cambiaríamos muchas cosas de nuestra vida en este arranque de curso, pero és más cierto que valoramos más lo que no tenemos.


Y ahí es donde caemos en la trampa vital. Siempre comparándonos con lo que vemos porque nos educaron para estar a la altura de los tiempos que corren, para tener todo lo que circula, el mejor trabajo, la mejor casa, la pantalla plana y el coche más grande o el video juego más interesante. Y todo para seguir agobiados pensando que mañana llegará otro reto y no podremos asumirlo porque aún estamos pagando a plazos el que nos vendieron ayer.


Mi reto es escribir un poco cada semana para saber cómo me siento, cómo mantener el equilibrio y que podáis compartir en estas líneas, conmigo o sin mí, el dulce sabor de estar vivos cada día. Feliz otoño, feliz vida. Gracias por vuestros comentarios. Todos me enseñan; de todos aprendo.

lunes, 29 de junio de 2009

VERANO VERANO



Llega el verano. Como cada año, más atractivo en su preludio que en su desarrollo. Se abre de nuevo una de esas páginas especiales del curso, como la del 1 de enero, la del primer día de Semana Santa o la de la vuelta al cole. Cada una a su estilo, esas páginas especiales nos invitan por un momento a pensar en lo que hemos hecho y en lo que tenemos por delante.


He pensado en renunciar a los buenos propósitos que pocas veces se cumplen si van precedidos de ceremoniosas promesas. Quizá sea mejor tener sólo uno: mantener el equilibrio. Todo es cuestión de equilibrio y sin duda es el más genérico y difícil de los ejercicios.


En un año de crisis perdurable en el tiempo, será complicado hablar de equilibrio, pero sólo si no renunciamos al modelo establecido hasta ahora. A lo mejor tenemos que cambiar hábitos, costumbres y modos de pensar, pero merecerá la pena si mantenemos el equilibrio. Como cada año, el verano tendrá dos partes:
El verano laboral en el que seguimos trabajando, llenos de optimismo porque llegan las vacaciones, tensiones de cierre de temporada y ciertas licencias erótico-festivas que parecen permitirse incluso con las y los compañeros de trabajo. Aunque es mentira, nos sentimos más jóvenes, bien conservados y hasta capaces de cumplir con éxito una aventura nocturna con el o la de administración que se quedó hasta el final en la copa del 30 de junio.
Y el verano-verano, el de verdad, el oficial, lleno de buenas perspectivas, maletas, billetes, niños, novias, abuelas y demás parientes que pueden acabar antes de tiempo con las ganas de que las vacaciones duren lo que duran. Ese verano en el que descubrimos tal vez que ya no queremos a nuestro cónyuge o que no soportamos más nuestro trabajo, o que simplemente no nos gusta la vida que llevamos. Quizá nada de eso sea cierto, sino que todo está envuelto en el mismo desequilibrio.


¿Y si este verano renunciamos al estrés habitual, a la necesidad de irnos muy lejos, mucho tiempo y con muchos trastos en la cabeza y en el coche?, ¿Y si este verano, nos dedicamos a conocernos mejor, a leer más libros y a apagar la televisión y el wi-fi?, ¿y si este verano charlamos más con los que más queremos y nos vamos con ellos a ver esos lugares donde se relaja el alma?. Seguro que gastamos menos, estamos más tranquilos y recuperamos la energía que consumimos inútilmente.


No es cuestión de hacer propósito de enmienda, sólo se trata de querer vivir con lo necesario y eludir lo accesorio. ¿Nunca os preguntáis si será verdad eso de que seríamos más felices si viviéramos realmente con lo justo?, ¿será verdad?, ¿estará ahí el equilibrio?, ¿no será que nuestro equilibrio personal es la ruina de "los" desequilibrados?, ¿porqué me hago hoy tantas preguntas?, quizá esté necesitando respuestas; demasiadas respuestas.
Este verano, caminaré más, leeré libros interesantes, cuidaré mis comidas para cuidar mi cuerpo y dejaré de hacer las listas llenas de cosas que al final no voy a utilizar. Este verano tomaré cada día un poco de equilibrio, bien frío, gracias.

viernes, 5 de junio de 2009

OBAMA ALEKUM



Nunca he sido partidario de reírme del proyecto de la Alianza de Civilizaciones que promueve el presidente español. Tampoco creo que a corto plazo tenga una incidencia real en las relaciones internacionales entre las dos mitades en que parece haberse troceado el mundo. Aquí, en España, la clase política se mofa de lo pomposa y por ahora imposible que parece dicha Alianza. Pero creo que se llame como se llame el camino, los pueblos están condenados a entenderse y si no, están condenados, a secas. O sea que, aunque hoy por hoy sólo es un brindis al sol, alabo la iniciativa de Zapatero.

Hace un par de días, su Secretaria de Organización en el partido, Leire Pajín, fue duramente criticada por su escasa fortuna dialéctica al anunciar el acontecimiento planetario que tendrá lugar dentro de poco cuando Zapatero presida "medio mundo" (la UE, durante seis meses) y Obama el otro medio, al otro lado del Atlántico, una conjunción poco menos que astral que será trascendental para los seres humanos. La carcajada por la forma en que lo dijo (sonaba a acontecimiento intergaláctico) fue general, incluso en las filas socialistas. Pero al día siguiente ocurrió algo inesperado.

El propio Obama, casualidad tiene la vida, cuando los dos mundos le escuchaban, incluídos los que aún se secaban las lágrimas de la risa, va y defiende el entendimiento entre las culturas como objetivo final y pone de ejemplo Al Andalus y Cordóba (con acento en la segunda "o"), en un claro guiño a una España que siempre ha sido una mezcla de todo. ¿No anda tan despistado Zapatero? Tiene seis meses de oro para que Obama se fije en él y creo que eso pone nerviosos a muchos.

La presencia de Obama en El Cairo y su discurso parece haber sacudido los cimientos más profundos del Islam y del pueblo judío, que empieza a ver en el Presidente a un tipo sospechoso que quizá les baje del carro de los eternos ofendidos.

Por su lado, el mundo musulmán (a excepción de los adeptos a la mal llamada "guerra santa") levantan las cejas como dando un pequeño margen de confianza a quien se ha atrevido por fin a decir que las situación de los palestinos es "intolerable". Y esta vez la palabra parece tener algo de contenido. ¿Se acabó la supremacia del Lobby judío en Estados Unidos?

Aún es pronto para hablar de eso, pero de momento ha sonado muy cierto, como todo lo que dice Obama con ese giro de cabeza que practica de un lado a otro del auditorio y esa pausa propia de quien quiere que se tome en serio lo que acaba de decir, antes de seguir hablando.

Hasta los más escépticos de un lado y otro de las ideologías del mundo, en su fuero interno, están alerta porque parece que este tipo va a por todas y está dispuesto a poner en evidencia a quienes quieren que todo cambie para que todo siga como está. Salam Alekum, Obama. Si sólo eres un sueño que dure mil y una noches.

martes, 12 de mayo de 2009

EL SILENCIO DE LOS BILDERBERG



Una de las “no noticias” más importantes del año se está produciendo esta semana en Grecia, en algún lugar apartado del Mediterráneo, mientras el mundo entero se preocupa por la gripe A y la crisis económica global más terrible del siglo:

El Club Bilderberg se reúne en secreto, como desde hace cincuenta años. Supongo que muchos de vosotros no sabréis de qué hablo. Bien, bastará con decir que este Club está formado por el grupo de personalidades del mundo de la política, la economía, los negocios, las monarquías europeas y la comunicación, más influyente del planeta.

Para muchos investigadores de este selecto Club, como Alex Jones director del documental "El final del Juego", Pilar Urbano, periodista y escritora de prestigio, experta en sociedades secretas o Daniel Estulin, quizá el autor más reconocido mundialmente por su obra “El Club Bilderberg”, este grupo de invitados que acuden anualmente a su cita secreta hacen mucho más que hablar de la vida a la hora del té.

Los que han podido acceder a sus actas secretas confirman que en realidad es un gran "gobierno" mundial en la sombra que actúa quitando y poniendo presidentes, hermanando o enfrentando países a su conveniencia. Y todo con un objetivo único: ser una elite que provoque un nuevo orden mundial: The New World Order, frase favorita de los presidentes Bush, padre e hijo.

Patrocinados principalmente por personajes como David Rockefeller ex presidente del Chase Manhattan o la familia Rothschild, los miembros del Club buscan cada año en primavera su lugar en el mundo para, oficiosamente, analizar la situación social, política y económica internacional. Sobre el papel, es una reunión de amigos y gente influyente que “pone en común” sus impresiones, cada uno desde su privilegiada perspectiva.

En realidad sus miembros invitados, algunos históricos, como Henry Kissinger, y otros en activo, como Jean Claude Trichet, actual Presidente del Banco Central Europeo deciden, y mucho, lo que va a pasar, cuándo va a pasar y a quién le va a pasar.
En ediciones anteriores los Bilderberg han "analizado" cuestiones tan relevantes como cuándo comenzar la guerra de Irak, por qué subir el petróleo para ahogar a China que no tiene yacimientos o cómo mantener la crisis en el África que produce Coltán para la telefonía móvil.

No, no soy un creyente más de las teorías de la Conspiración, ese término acuñado por los propios conspiradores para que nadie crea en ellos. Simplemente os invito a pensar un poco, a estudiar y analizar a fondo todo lo relacionado con El Club Bilderberg, que debe su nombre al Hotel donde tuvo lugar la primera reunión en los años cincuenta, auspiciada por el Príncipe Bernardo de Holanda.

Esta semana Rockefeller y compañía ( en otras ediciones han sido invitados personajes de la política y la economía española, como Juan Luís Cebrián del Grupo PRISA, Joaquín Almunia Comisario europeo del PSOE, o Matías Rodríguez Inciarte Vicepresidente del Banco de Santander y mano derecha de Emilio Botín) jugaran una vez más a ser los amos del mundo. Un juego basado en el silencio de los lobos con piel de cordero. Recordemos "1984" .

Para saber más:

Daniel Estulin “La historia de definitiva de El Club Bilderberg” 2008 Edit. Planeta
“Endgame” Documental de Alex Jones (buscador de Google)
“Zeitgeist” Documental de Peter Joseph (buscador de google)

miércoles, 6 de mayo de 2009

ENTREVISTA "A PALO SECO": PEP BONET, SLUMDOG JOURNALIST






Ganador de uno de los premios World Press Photo de este año, galardón que repite por segunda vez, además de un sinfín de reconocimientos que me ahorro para no abrumar a los lectores, Pep es un auténtico slumdog journalist, un sabueso que se mueve a gusto en el entorno humano más deprimido.

La mirada de Pep Bonet es limpia, sincera, aunque menos descarnada que el objetivo de su cámara: Sierra Leona, Darfur, Congo, Etiopia, Zambia, Angola, Kenya, Sudáfrica...Pep es con toda probabilidad el fotoperiodista español más reconocido del momento, sobre todo fuera de España.

Durante siete años, Pep Bonet ha recorrido varios países subsaharianos apoyando con imágenes la impagable labor de Médicos sin Fronteras para luchar contra el SIDA, fruto de los cuales ha publicado trabajos en New York Times, Sunday Times, Newsweek, EL PAIS, El Mundo o La Vanguardia, entre otros.

P: ¿Lo peor de la crisis es que no habrá más dinero para los más pobres?

Probablemente sí haya menos. Yo creo que el problema de los pobres está en la concienciación de la gente, que tiene que cambiar y mejorar la ayuda humanitaria en países pobres. Supongo que la crisis debe de tener su lado positivo. Es probable que el desequilibrio entre países pobres y ricos sea menos evidente, aunque siempre sufren más quienes menos tienen.

La verdad es que , yo no sé si es la crisis, pero cada día es más complicado publicar un reportaje en una revista, y sobre todo mis reportajes, que parecen no cuadrar muy bien con los contenidos de hoy en día en la prensa. Vende más el Magazine de "beautiful people", el famoseo, y el espíritu de "compra, gasta y serás feliz…". ¡Qué bonito!, pero sin embargo, se valora muy poco el esfuerzo de los que nos arriesgamos y nos metemos de lleno en historias importantes que alguien tiene que contar.

P: Tienes ante tí a un niño travesti vistiéndose para salir a trabajar a la calle, ¿qué buscas en la fotografía que vas a hacer en ese instante?
Busco contar una historia de manera emocional, poética, digna y acertar además con la estética adecuada. El fotoperiodismo que yo intento hacer tiene grandes dosis de creatividad y normalmente con contenidos oscuros. Hay está la magia de la imagen.

P: ¿Pensabas realmente que la imagen de un asunto tan desgarrador iba a ser ganador de un World Press Photo 2009?

Nunca pienso en si me va a "tocar" un premio o no, pero, sin duda, estoy muy orgulloso de haber ganado otro World Press Photo, ya que ahora sí, finalmente, la gente podrá tener acceso a esta historia de los niños travestidos que se prostituyen, nunca publicada todavía. World Press Photo tiene un poder muy grande de comunicación, con las exposiciones alrededor del mundo y el libro que publican, que cada año llega a mucha gente.

P: ¿Qué se queda en la retina después de escuchar a un niño travesti decir que "se siente viejo de lo mucho que ha vivido"?

Pues una cierta tristeza, y una lágrima que muchas veces no quiere salir. Siento que el mundo está desequilibrado y que a mucha gente le ha tocado vivir cosas muy duras y a otros nos ha tocado contarlas. De todas maneras nunca cambiaría mi tabajo por nada del mundo. A través de la fotografía he aprendido tantas cosas y he vivido tanto que me asusta que un día tenga que vivir sin estas experiencias a mi alrededor.

P:¿Cómo reacciona un africano cuando accede a hacerse la prueba del SIDA y da positivo, sabe realmente lo que le espera?

No, no lo sabe pero se lo imagina, es como un instinto que tenemos dentro. Las malas noticias se intuyen…Antes en África la noticia de ser VIH + era sentencia de muerte, le podías decir: vete a casa y espera a que la muerte te lleve. Por suerte esto ha cambiado. El acceso al tratamiento antirretroviral, a la información, a la sensibilizacion, el uso del preservativo, etc, ha hecho que sea una enfermedad mucho más llevadera.

Aunque en África y en muchos países del mundo el gran problema sigue siendo la discriminación y el estigma que lleva asociado el SIDA. Ahora con el tratamiento ARV que ya se distribuye en muchos países y con los costes reducidos gracias a los medicamentos genéricos, se están salvando muchas vidas.

P:África se va muriendo poco a poco, pero sus recursos siguen intactos ¿no será ése el objetivo final que persiguen las economías más desarrolladas?

Prefiero no pensar mucho en lo que realmente está pasando. No lo sé… al final, mi interés es muchas veces fotográfico y no tanto periodístico, debo centrarme en sacar adelante mi trabajo, transmitir con las imágenes lo que otros transmiten con la palabra. Aunque es imposible no enterarse de lo que pasa después de viajar tantos años a África.
Siempre he creído que para luchar contra este desequilibrio en el mundo mi trabajo aporta un granito de arena, no porque cambie las cosas pero sí porque las da a conocer, lo que ya es un gran paso. Mi misión es esa: enseñar una realidad que existe y las fotografías en algunas ocasiones pueden cambiar opiniones, actitudes.

Yo podría estar haciendo publicidad, fotografiar a maniquís y tías buenas para las revistas, coches de lujo, etc…y ganar más dinero, correr menos riesgos, bueno menos, muchísimos menos.Pero prefiero dar voz a los que no tienen la posibilidad de vivir una vida digna.

P: ¿Estás tan acostumbrado a la muerte como tu cámara?

Pues no, la verdad, aunque he visto algunas muertes, ya las veo como parte de la vida, un ciclo que se completa. Lo que más me duele y me frustra mas por dentro es la injusticia, sin duda.

P: ¿Qué hay detrás de una imagen ganadora del World Press Photo?

Normalmente un buena foto con una historia que contar. La mayoría de las veces hay una experiencia vivida y contada con pasión por el medio fotográfico. Yo entiendo la fotografía como una manera de vivir emociones y trasmitirlas y creo que eso es fundamental en una buena foto. En WPP tambien tiene mucha importancia la actualidad del tema.
P: Niños drogadictos explotados sexualmente, enfermos de VIH que se mueren por no tener un puñado de retrovirales, suburbios enteros que desaparecen por el hambre y las infecciones, ¿crees que el objetivo de tu cámara ya lo ha visto todo?

No creo haberlo visto todo, pero sí parte de lo más duro. Ahora sé que el trabajo que hago me curte, me da vida y hace que me sienta útil. A veces me pregunto quién y cómo sería yo si no me hubiese rescatado una profesión tan bonita como la fotografía.

Para conocer a fondo el trabajo de Pep Bonet: http://www.pepbonet.com/