La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír.(George Orwell)


BLOG DE PERIODISMO URGENTE



lunes, 4 de julio de 2011

ESCUELA DE CALOR




Llega el mes de julio y con él una oportunidad de descansar para miles de niñas y niños. Tras un año difícil de estudios, clases extraescolares y estrés infantil, al parecer inevitable en estos tiempos que corren, se cierne sobre ellos una nueva amenaza. Los expertos en educación infantil y los propios centros educativos reivindican para nuestros hijos la necesidad de parar, de jugar a su aire, sin directrices, incluso de “aburrirse”, simplemente. Entendamos esta palabra como la necesidad psicológica de no estar todo el día haciendo cosas, de poder estar tranquilos y sin demasiadas obligaciones.



Pero parece complicado compaginar ese derecho a “no hacer nada”, tan necesario para el descanso mental de los niños con la vida laboral de los padres. Ahí llega el temido campamento de verano, una escuela de calor muy cuestionable, que si bien puede ser positiva para algunos pequeños, no deja de ser una nueva obligación que les hace madrugar a todos, cumplir con un calendario y seguir haciendo actividades extraescolares que acaban con sus deseos de jugar.



El campamento de verano, urbano casi siempre es, al final, un aparcaniños mientras los padres trabajan o se los quitan de encima. Los profesores así lo reconocen: es una necesidad de los padres, no de los niños y al final lo que ocurre es que no paran de tener obligaciones un mes más. De nuevo podemos mirar a otros países quizá más avanzados en materia educativa y familiar donde ponen en práctica la conciliación familiar que tanto reclamamos en España a las empresas, sólo que ésta conciliación nos "cuesta" reclamárnosla a nosotros mismos, porque nos duele en los días libres mal entendidos.



En Europa, muchos padres o madres ya se cogen vacaciones unos días, por separado, precisamente para poder estar con los hijos, aunque eso suponga luego no irse un mes entero a la playa. Así, los propios padres o madres aprovechan una semana cada uno para llevar a sus hijos a museos, a conocer sus propias ciudades a caminar por el campo o cazar mariposas y especialmente, que es de lo que se trata: a estar con ellos y darles lo que más necesitan, aunque no lo crean: su tiempo.



Volvemos a los psicólogos infantiles, a los terapeutas que recomiendan "horas de vuelo" con los hijos, esa labor tan ingrata, especialmente para los papás de género masculino y nacionalidad española. Por eso, me pregunto, ¿es posible evitar el campamento de verano?, ¿es realmente necesario para los niños?, ¿no hay manera de repartir las vacaciones familiares para que uno de los padres esté un tiempo con sus hijos?.



Se me ocurren estas y otras preguntas porque creo que la dinámica diaria del resto del año nos empuja a no querer disfrutar de ellos tampoco en julio porque hemos perdido la costumbre. Y el plural utilizado es mayestático, palabra. La escuela de calor, como decía la canción, es la solución más cómoda. Para la otra, hace falta valor.

jueves, 23 de junio de 2011

15-M (III) La antártida electoral

Del 15-M no queda mucho en la Puerta del Sol. Por fin se fueron "casi" todos. Queda un punto de información, que se me antoja más un monumento al recuerdo de aquellos días, donde uno puede informarse para seguir indignándose, que otra cosa. En todo caso hicieron bien en irse, hicieron bien en seguir adelante, pero lejos del Km 0.



Es cierto que un movimiento tan heterogéneo es difícil de clasificar, que les ha costado mucho definirse en lo que quieren, no así en lo que no quieren y es cierto que aún seguimos hablando de "ellos", no de nosotros. Porque todavía nos cuesta indignarnos a su lado, aunque cada uno se indigne por su cuenta. A veces pienso que para estar realmente indignado hay que estar sin trabajo y a punto de perder la casa por no poder pagar la hipoteca, porque si no, nos cuesta sumarnos a los que sufren, porque a su lado hace frío, porque están todavía en el polo opuesto, ahí abajo, en un lugar donde sólo se sobrevive.


La Puerta del Sol seguirá siendo el escenario de próximas movilizaciones. Y el Congreso de los Diputados parece ser el segundo plató de la puesta en escena de los que ya están hartos de estar hartos, que diría el poeta. Pero su grito ascendente, su protesta, no ha sido en vano. Ya hay consecuencias políticas porque a ningún partido se le escapa que en el 15-M hay millones de votos en blanco, un granero por conquistar, una antártida electoral que puede dar la victoria dentro de un año a quien sepa explotarla.


Algunos partidos ya piden la reforma de la Ley Electoral, menos duplicidad de gestión en las autonomías, otros proponen recortes en el gasto de coches oficiales, cargos públicos y asesores de cargos públicos que los demás aceptan a regañadientes... y así, un sinfín de propuestas que, aunque testimoniales, marcan una tendencia. Y todo por el 15-M, pueden estar seguros.


Porque aunque aún son unos miles, toman la calle, tienen poder de convocatoria y su perfil medio no es precisamente el de radicales antisistema. Más bien son jóvenes, padres y madres de familia, jubilados, trabajadores parados o en edad laboral difícil. Una legión ciudadana nada despreciable por lo que pueda pasar de aquí a unos meses. Ahora el 15-M viaja a los barrios, a los pueblos. Mejor, porque el movimiento se demuestra andando.

lunes, 6 de junio de 2011

WATCHING IN SILENCE (II): CORE, la ciudad del descanso

Endemoniados, seropositivos, enfermos con brotes psicóticos, alcohólicos, drogadictos, ladrones, personas afectadas por estrés postraumático... ¿queda algo peor en la lista?, probablemente, pero todo es efecto de la guerra y la pobreza. En Sierra Leona cabe tanto sufrimiento como podamos imaginar.


A pesar de ello, en medio del caos, tiene que haber esperanza. Y quizá La Ciudad del Reposo sea una manera de mantenerla viva. La cámara de Pep Bonet logra el contacto con la piel oscura y maltratada de los que se dejan retratar, a menudo cabizbajos, entregados, pero generosos ante el objetivo que no los analiza, simplemente los contempla bajo la sombra de los muros. Como este interno que se lava a conciencia con apenas medio cubo de agua.

City Of Rest (CORE) es un lugar a medio camino entre el infierno de los peores demonios y la luz que se ve al final del túnel, en uno de los países más pobres del mundo. En agosto de 2006, Pep Bonet volvió a la tierra de las minas de diamantes para bajar a los infiernos donde sobreviven los ultrajados por el conflicto. CORE es un proyecto de rehabilitación promovido por la Iglesia de la Liberación en la capital, Freetown, donde tratan tanto a personas mutiladas por los rebeldes como a los niños soldados que aprendieron a matar y ahora aprenden a vivir.



La guerra dejó más de 50.000 personas con trastornos psíquicos severos y al menos 300.000 con problemas de depresión y necesidades de tratamiento psiquiátrico.
-“Fotografiar City of Rest fue como entrar en un mundo surrealista, en el que nadie, ni yo mismo, estaba seguro de nada. Un lugar de silencio mantenido entre el grito de la locura o el espasmo de la abstinencia. Un purgatorio africano en el que se utiliza la Biblia como terapia y se aplica una receta bien simple: descanso, comida y oración”-, dice Pep.

Los miembros de la Iglesia de la Liberación aseguran que hay pacientes poseídos. Por eso combaten al demonio con la palabra de Dios. Les hacen rezar varias veces al día, comen otras tantas y obligan a los enfermos a descansar. Cada fotografía mantiene la tensión mental que padecen los internos, como si fueran sus ojos los que nos llevan por cada pasillo, por cada celda. El objetivo se centra sin temor allí donde una mano se extienda para coger la nuestra, dejando en segundo plano el castigo de estar detrás de la reja.

Los internos aparecen envueltos en su propia niebla. Puede que la rutina les proporcione un poco de paz pero en sus mentes hay demasiado horror para tan pocos medios. La mayoría de los pacientes son jóvenes de entre 11 y 35 años. Su misión en la vida no va más allá de volver a ser personas con dignidad. Y eso no se consigue fácilmente en Sierra Leona.

-“Allí se pelean entre ellos, unos pasan el día entero en su jergón pronunciando letanías enfermizas o caminan encadenados contando baldosas en el suelo. La mayoría de los internos van medicados hasta las cejas, otros ciertamente mejoran aunque más tarde vuelven a caer. Salen rehabilitados pero fuera encuentran lo de siempre, una vida sin posibilidades, sin dinero y sin el orden que encontraron dentro. Por eso regresan una y otra vez, atrapados por el miedo”- .


La serie de fotografías de City Of Rest, un lugar tan delicado para mostrar la condición humana, acaba siendo un canto a la empatía con los pacientes, un ejemplo solidario entre el que muestra su miseria y quien procura respetarla, evitando el encuadre fácil que esperamos para ofrecer otro que enseña menos pero perdura más.


Idea original y desarrollo, Pep Bonet (World Press Photo y Eugene Smith awarded).
Redacción, Ignacio Jarillo
Más información y adquisición de libro:
http://www.fonart.com/
http://www.pepbonet.com/ (redirigido a web de Noor agency, porfolio global de Pep Bonet y su obra)

WATCHING IN SILENCE (I) : Blind Faith, la fe ciega

Blind Faith (fe ciega) es la primera entrega de reportajes del libro Watching in Silence que publicamos el fotoperiodista Pep Bonet y yo (Editorial Fonart) en mayo de 2011. Una manera de recordarnos cómo viven los que ni siquiera pueden disfrutar de la crisis, los que no acampan para protestar porque ya nacieron acampados.


Esta primera entrega es una historia experimental en Sierra Leona, donde decenas de miles de personas murieron durante la guerra civil que asoló el país entre 1991 y 2001. Muchos seres humanos quedaron inválidos para siempre a causa del horror y los abusos que provocó el conflicto bélico más sangriento de la historia moderna de África. La escuela para ciegos de Milton Margai en Freetown, acoge a muchos niños, algunos de los cuales son víctimas de la guerra, otros tuvieron la dudosa suerte de ser ciegos de nacimiento y aunque nunca vieron sí padecieron los horrores del conflicto y su desastre humanitario.

En ese centro de atención de invidentes no hay esperanza para ver de nuevo la luz del día pero sí para el consuelo. Con escasos recursos para recuperar el ánimo de los niños a los que el horror arrebató la vista por culpa de las explosiones o las mutilaciones, la escuela abre sus puertas cada día con un coro de voces que invitan a confiar en un futuro de paz. Allí suena la música del piano a diario. Es la luz que les falta en los ojos.

Los niños sonríen ajenos al fotógrafo mientras las yemas de sus dedos aciertan a leer las páginas en un libro escrito en idioma Braille. Son rostros inermes, ajenos a un objeto que les apunta pero que esta vez sólo disparará para grabar en nuestra retina el rostro quebrado de su inocencia. Así es Kinny, para muchos el modelo más universal de Pep Bonet.


Un niño ciego que por fortuna no sufrió la tortura perpetrada por los rebeldes, habituados a quemar la vista de otros niños con plástico ardiente. Cada mañana Kinny despierta tras los muros de la escuela buscando en silencio su propia mirada. Con las primeras luces del alba su rostro se ilumina al encontrar la luz entre las tinieblas, como si él y sus compañeros pudieran ver por un instante el sol del que sólo notan el calor en sus mejillas. Es un momento que les devuelve la fe ciega en un nuevo día de paz y que les aleja un poco más de los años del plomo y la pólvora.

La escuela para ciegos de Milton Margai sigue aún hoy en pie. Entre sus oscuras paredes se cuela el brillo del intenso albor que abrasa los rostros de los que nada ven pero todo sienten. Un desafío para el encuadre en el que la luz forma parte de la historia aunque ninguno de ellos pudiera verla. Sin ella no les veríamos igual entre los muros. A pesar de ella, nunca podrán vernos. Ahora usan otra luz, la que llevan dentro para seguir su camino empedrado de tropiezos.


Cada fotografía es aquí una historia completa, un enfoque autónomo que no necesita de las demás para ser comprendida. Pero si se observa en silencio la serie entera resulta una epopeya de personajes heroicos, inéditos, perfectos. Os invito a mirar en silencio.


Idea original y desarrollo, Pep Bonet (World Press Photo y Eugene Smith awarded).

Redacción, Ignacio Jarillo


Más información y adquisición de libro:




http://www.pepbonet.com/ (redirigido a web de Noor agency, porfolio global de Pep Bonet y su obra)

sábado, 28 de mayo de 2011

15-M, LA RE-EVOLUCIÓN (II)

La acampada en Sol fue una buena idea. Demostró a los políticos que el motor más joven, con más energía de la sociedad aún es capaz de pensar, de rebelarse y de hacernos sentir a los demás que hay otra forma de hacer crecer esta sociedad. Puede que muchos no estén de acuerdo con esto y lo comprendo, pero en sí misma, la acampada, la manifestación, el movimiento M-15 no fue una mala noticia.

Cualquiera que esté de acuerdo con su cabeza sabe que estamos en una situación límite, en circunstancias impensables hace muy pocos años y sea cual fuere su ideología política, cualquiera ha dicho hace poco eso de : no me explico cómo este país no explota por algún sitio. Pues ahí lo tienen, ahí lo tenemos. Por eso acamparon en Sol los que más fácil lo tenían, por edad, por energías. No carguemos las tintas contra ellos. Pero todo tiene un límite.

Ahora la acampada ya no provoca buenos sentimientos, ya no tiene el efecto sorpresa, es víctima de ataques justificados, comienza a traer problemas de orden público, perjudica la venta de los comercios y, en mi humilde medida, se somete a juicios críticos como el que escribo. Luego algo falla.

Mis días entre las carpas pasaron rápido, porque me divertí viendo cómo los protestantes se organizaban en foros de debate, desde seguridad, inmigración, política económica, ciudadanía, hasta asambleas sobre la conveniencia o no de dejarnos grabar a los medios lo que decían ¡en la plaza pública!. Había debates y diálogo en cualquier metro cuadrado de esa plaza, bajo la ausente mirada de Carlos III, ajeno a lo que cocía a sus pies el pueblo de Madrid.

Recuerdo a profesores, madres de familia, jubiladas, trabajadores de banca, estudiantes, mendigos y periodistas, todos unidos en un mismo círculo, casi dándose la razón unos a otros hablando de lo mismo: necesitamos el sistema, si, pero quizá haya que cambiarlo bastante. Todo era posible, pero no interminable. Ahora también hay que cambiar el 15-M. ¿Sirve la acampada, tal cual?, ¿perjudica a demasiados?

Lo ocurrido en Barcelona en la Plaza de Cataluña es un aviso para navegantes. La policía se empleó duro para disolver a los manifestantes, pero éstos tampoco se lo pusieron fácil. Quizá haya llegado la hora de hacer otra revolución: la re-evolución. La resistencia pasiva tuvo su momento, ahora el pueblo está más formado, domina las redes sociales y si quisiera podría organizarse y diseñar un plan de protesta con propuesta. No basta con acampar indefinidamente, hay que proponer y convencer a los demás de que hay otra vida política más allá del bipartidismo, donde la democracia real que muchos defienden sea una realidad en las urnas, no sólo una reunión en la plaza del pueblo.

lunes, 23 de mayo de 2011

15-M, BRINDIS AL SOL (I)

Sol ha sido la puerta de la esperanza para muchos. Sigue siendo un brindis cargado de buenas intenciones. Y que nadie les pida nada más, que sólo son jóvenes sin futuro por ahora, no consejeros de la banca. Bastante hacen con promover la no violencia y la protesta con propuesta.


Por ahora sólo brindan si, y no lo digo contra ellos, ni con ellos. He pasado muchas horas estos días allí, viéndolos nacer lona a lona, cartón a cartón y frase a frase. Ha sido una experiencia buena y no voy a negar que enriquecedora.


Una semana de protesta juvenil, convertida poco a poco en movimiento social ha hecho al menos retomar conciencia. Porque la conciencia siempre está presente pero no siempre la hacemos nuestra. Ha conseguido que unos y otros se molesten en mirarlo de reojo, que muchos medios hagan una pausa y valoren la noticia con el tiento que requieren los acontecimientos especiales. Sin atreverse a ir a favor o contra descaradamente, ni siquiera los más radicales. Porque, ¿quién les niega la mayor a los que piden más justicia, más democracia, más decencia, menos gasto, menos corrupción o menos paro?


Algo está pasando dentro de nosotros y no nos damos cuenta, pero lo que está pasando es bueno. Lo intuimos desde hace tiempo. Quizá estos jóvenes hartos sólo han echado la chispa a la hierba seca y recién segada. Parece que no prende porque tiene los tallos cortos pero lo hace lentamente, buscando donde estén más altos para extenderse.


El movimiento M-15, Acampada en Sol, Spanish Revolution, Democracia Real Ya! o como quieran llamarse, tiene ante sí el reto de superar estos días, de aguantar. Muchos de los que no han ido por allí, no saben que sus carpas de obra, sujetas con vientos improvisados, están llenas de cerebros preparados, de gente quizá en paro que encuentra allí un modo de hacerse valer y de generar conocimiento entre los demás.


Hay físicos, arquitectos, deportistas, informáticos, licenciados en derecho, matemáticos, dibujantes de Bellas Artes, ingenieros... aquello es un maldito centro de alto rendimiento conectado con el mundo entero y provocando más adhesiones cada día. Allí hay más talento que perroflautas, que también los hay, de acuerdo.


En este tipo de movidas siempre hay cojosmanteca dispuestos a ver qué pescan en el río de la revolución. Por cierto que a los de la cresta o los pelos rasta no les gusta que no se pueda beber cerveza ni fumar porros o mear en la estatua de Carlos III. Ellos esperaban una revuelta al uso y se han encontrado con gente indignada, no con gente indigna a la causa, con perdón de la expresión, porque todos somos dignos, ya lo sé.


Seguiré hablando de ellos... ¿Hay algo mejor que hacer que brindar al sol de primavera?, pues eso. Que esta gente brinda, pero por un mundo mejor y mientras, van terminando su borrador de propuestas al Congreso. Habrá que leerlas.
















miércoles, 13 de abril de 2011

UN LIDER GLOBAL EN EL PSOE

El Partido Socialista Obrero Español se enfrenta a un final de ciclo. Se cumple así una ley no escrita del subconsciente colectivo que, sea por una guerra sucia, por una mala guerra o por la peor de las crisis, acaba con el gobierno de turno para dar paso al cambio que tanto desea el que aspira a gobernar.

Y en nuestro país el cambio bien puede ser el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy. En su contra, dos elecciones perdidas y esa sensación entre los suyos y los que no son lo suyos de que no hay nada mejor. A su favor, un aura de hombre formal, curtido en la vida pública, con experiencia de gobierno innegable, de sobra conocido y por supuesto con unas encuestas que aupan a su partido a lo más alto, a una distancia de entre diez y quince puntos sobre el PSOE. Un pronóstico demoscópico que si bien sólo sirve para tenerlo en cuenta influye bastante en el ciudadano indeciso que, como en el fútbol, suele ir con el que va ganando.

Pero el PP sabe muy bien que no hay que confiarse y se mantiene alerta por lo que pueda pasar en la otra acera, donde los socialistas se miran unos a otros buscando a un nuevo líder. ¿Quién será el elegido?. A las bases socialistas les gustan las primarias, porque es ahí donde dicen que demuestran lo que es su partido: un espacio abierto a cualquier militante que dé la sorpresa, como ocurrió con el casi desconocido diputado leonés Rodríguez Zapatero en el 35º Congreso del partido, en el año 2000.

Y, por eso, en las próximas primarias quizá salga elegido alguien "casi" desconocido, que no es cualquier militante, pero cuya cabeza privilegiada ya se valora más fuera de España que dentro. Un hombre al que Zapatero debió hacer más caso de lo previsto y cuyas ideas y discurso han calado hondo en los centros de poder más decisivos del planeta.

Mientras los Rubalcaba, Bono y Chacón actúan de teloneros, alguien que por ahora se mueve mejor en la sombra, se deja querer en serio. Su nombre es Bernardino León y lo de menos es que hoy todavía sea Secretario General de la Presidencia. Los que le han oído hablar en foros internacionales advierten al PSOE que puede ser el líder global que busca su partido. Un perfil de posible candidato sobradamente preparado que tal vez llegue demasiado pronto para enfrentarse a Rajoy, cada día más sólido, pero que ya llega tarde para los hambrientos de confianza que manejan la economía internacional.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Libia vale, pero ¿y Gaza?

Libia es hoy, con permiso de Japón, el centro de atención internacional. Las guerras se venden bien en la prensa, nos hacen llenar líneas y líneas e inundan como un tsunami las pantallas de televisión de medio mundo. El otro medio, el de siempre, espera expectante por si se repite la historia de Irak. Y Japón, afortunadamente, no ha estallado en mil pedazos, aunque ha faltado poco y todavía no podamos cantar victoria, o como dicen por allí, Tora, Tora.


No sabemos aún lo que ocurrirá, pero sí sabemos que Estados Unidos no quiere otra guerra de esas que siempre libra fuera de su territorio. También sabemos que en Libia, cómo no, hay petróleo y muchos intereses geoestratégicos de esos que tanto gustan a los estudiosos del Pentágono o de la OTAN. Por eso los rusos miran con recelo a los aliados. A Putin y los suyos, todo lo que suene a alianza no les gusta, salvo la suya, claro, que quedó maltrecha a ese lado del antiguo muro.


Está bien, vale. Todo sea por el pueblo libio y sus ansias de libertad. Todo sea por evitar que sufra una población que soporta desde hace más de cuarenta años el mismo yugo de Gadafi y sus haimas. Todo sea por la democracia, por los derechos humanos, pero... ¿Y Gaza?, ¿y Palestina?


Hace tiempo que no oigo hablar de un proceso de paz que sigue siendo como el cuento de la buena pipa: un juego de palabras que no parece importar a nadie. Y mientras, su población, la más densa del mundo, la que no tiene un árbol bajo el que cobijarse del sol, se pudre sin agua potable, sin alimentos frescos.


Gaza sobrevive al socaire de lo que decidan sus vecinos de Israel dispuestos a matar moscas a cañonazos, si pero hartos del terrorismo histórico que padecen. Esa franja palestina mantiene un hálito de vida a merced de sus propios dirigentes, Hamás y Al Fatah, empeñados en mantener la tensión con Israel, como si su sentido de la vida fuera siempre la guerra, no la paz. Parecen acostumbrados al victimismo y adivino su miedo atroz a afrontar una solución que les dejaría sin identidad de pueblo oprimido. A ellos, a los dirigentes palestinos, su pueblo reclama al menos un acuerdo para acabar con sus luchas intestinas. Eso es lo primero. Después, ya llegará la hora de entenderse con el vecino. Pero mientras, el pueblo se muere en vida.


Menos mal que iniciativas ciudadanas en el mundo entero y especialmente en España se preocupan por lo que no es noticia y siguen enviando ayuda a la población palestina, a pesar de Israel, si, aunque no toda la culpa sea suya ni mucho menos. Por suerte el pueblo de Gaza sigue existiendo en la mente de muchos, como el de Sáhara, como el de Somalia, como el de Japón...


Porque si sólo ayudamos a los que salen en la tele cada semana, acabaremos mandando sacos de harina, tiendas de campaña y medicinas solo a los concursantes de Gran Hermano.

lunes, 7 de marzo de 2011

A 110, HAY VIDA

Se confirma la tendencia. Vamos a menos, si. Pero eso no significa que vayamos a peor. Simplemente vamos a menos. A menos sueldos, a menos trabajo, a menos humos, menos alcohol, menos gasto, menos crecimiento y también a menos velocidad en la carretera.
Lo mejor de ir a menos son las consecuencias positivas que habrá a largo plazo. Todo lo bueno tarda en cuajar, pero perdura en el tiempo. Ahora hay que ir a 110 Km/h. como máximo y nos parece absurdo pero demos margen al cambio y veremos cómo salimos ganando. No creo que el Estado ahorre mucho dinero en la factura del petróleo pero creo que correr menos tendrá muchas ventajas que sabemos pero no reconocemos y menos en público, donde parece haber siempre un discurso contra las nuevas normas.
Al ciudadano le cuesta aceptarlas, porque los cambios de hábito van contra la rutina humana y supone un esfuerzo, una contención de nuestras ansias de libertad para hacer lo que queramos. Pero como ocurrió con la ORA, con los carriles BUS y VAO, con la prohibición de fumar o de beber al volante y con tantas otras cosas, al final seremos más felices porque habremos equilibrado un poco más nuestra forma de vida, enfocada a disfrutar a despecho de los demás. Sabemos que es así en el fondo de los fondos.
No creo que haya una conspiración de los gobiernos del mundo para controlar cada vez más al ciudadano. Prefiero pensar que somos mejores desde que reciclamos en tres contenedores distintos, que fumamos mucho menos a diario desde que no dejan echar humo en lugares públicos, que puedo emplear parte de mi tiempo en atender a los míos si no hay tanto trabajo, que como no gano tanto, no necesito tanto, que ya no hay casi borrachos al volante, que los minusválidos pueden aparcar en su zona porque respetamos su plaza, que me traigo las bolsas de casa al Hiper y no al revés, que comparto gastos de gasolina con mi vecino o que todos vamos más despacio en coche.
Y queda mucho camino por recorrer. Todavía hay que ajustarse más a nuevas normas que están pidiendo a gritos un poco más de humanidad en nuestras relaciones y actividades como ciudadanos. A 110 km/h hay vida, mucha vida, más que a 130 o 150. Sé que es duro acostumbrarse pero dentro de un tiempo nos parecerá demasiado deprisa.

martes, 22 de febrero de 2011

MIEDO Y ESPERANZA


Dice Daniel Goleman, uno de los padres de la psicología moderna que el miedo es un arma poderosa para defendernos y prevenir una situación de alto riesgo. Nos avisa, nos prepara, actúa como un resorte que tensa las articulaciones e irriga los músculos con más sangre a la vez que reactiva nuestra respiración por si hay que salir corriendo. Esa era su tarea natural, garantizar la supervivencia, provocar un estado de alerta por si las moscas. Ese miedo es el que hay que tener.

Pero hemos pasado del miedo a la preocupación crónica, las más veces, a la preocupación injustificada; como si estar preocupados nos alejara mágicamente de los malos presagios. Bien, los expertos en inteligencia emocional, como Goleman, creen que eso nos resta posibilidades ante el peligro. Estar agobiados sin descanso reduce nuestra capacidad cerebral y por lo tanto consume energías para estar alerta, para administrar el miedo como debe ser, con ilusión. Sólo así podemos alargar la Esperanza de vida. Y escribo esta palabra con mayúscula porque creo que viene al caso.

La Presidenta de la Comunidad de Madrid se ha sometido a una operación de cáncer de mama, detectado en una revisión ginecológica rutinaria. Es una de las muchas mujeres que saben gestionar el miedo y lo utilizan para su beneficio. Su cáncer ha sido detectado gracias a ese estado de alerta y no de preocupación inconsciente que padecen muchas mujeres que aún le tienen miedo (¿otra vez esa palabra?) a las revisiones mamarias.

Esperanza ha sido valiente, proactiva y ha demostrado una entereza como la que se espera de un personaje público. No fue fácil para ella decir: tengo que desaparecer de la circulación unos días porque me operan de cáncer. Pero no tuvo miedo a hacerlo, ni a operarse. Creo que hoy se merece todo nuestro cariño. Porque las personas conocidas son como los demás solo que no lo parecen. Y si algo se les puede exigir es estar a la altura de las circunstancias. Esperanza Aguirre así lo ha hecho y nadie de los que comparten o no su ideología o su adscripción política podrá negar la valentía que ha tenido para coger al miedo por los cuernos y usarlo como es debido. Todo irá bien. Hay Esperanza.