La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír.(George Orwell)


BLOG DE PERIODISMO URGENTE



lunes, 14 de septiembre de 2009

LOS NIÑOS DE LA LLAVE


Más de siete millones y medio de alumnos comienzan hoy las clases. Muchos de ellos son niños de las llave. Así llaman los profesores a todos aquellos estudiantes que llevan una llave colgada al cuello o en la muñeca cuando los ven en clase. Demasiados ya la tienen a partir de los once o doce años. Usan la llave para entrar en casa cuando llegan por la tarde, porque a las cinco, las seis o las siete, sencillamente, nadie les abre la puerta.


Sus padres no están. Siguen trabajando y aún tardaran en llegar unas horas. La conciliación de la vida laboral y familiar es todavía un bonito titular en las páginas de los dominicales, más que una realidad instalada en España.


Los niños de la llave, además, suelen levantarse por la mañana cuando alguno de sus padres o quizá los dos ya han salido de casa y son sus hermanos mayores, veteranos de la cerradura, los que se "ocupan" de que desayunen y lleven todo listo al colegio. Se trata de una generación poco acostumbrada a ser exigida, dirigida, orientada y que sólo espera a que llegue el tiempo de ocio, porque aspirar a otra cosa necesita del apoyo de unos padres a los que casi no ven.


Son niños, pre-adolescentes que no saben lo que es tener ayuda paterna en los deberes, ayuda en sus relaciones sociales, apoyo y comprensión y a la vez ...disciplina ( ¡hala!, ya he soltado la palabra maldita, a partir de ahora ya estoy en la lista negra).


Todo eso provoca que no haya tiempo para la ternura, para el diálogo serio, para la comunicación entre padres, madres e hijos. Y cuando eso pasa, la motivación escolar desaparece. El resultado es revelador: Los últimos sondeos oficiales hablan de un 29% de fracaso escolar, muy superior a la media europea. Sólo Portugal nos supera. Tengamos en cuenta, además, que la cifra ha subido a pesar de haber bajado el número de estudiantes, debido al índice demográfico.


De acuerdo, no nos fijaremos la meta del 7% de fracaso escolar que tiene Suecia, pero es que en la enseñanza media un 32% de los alumnos repiten curso y el 35% no terminan con éxito 2º de ESO. El 48% no superan el bachiller y en la universidad el abandono de los estudios ronda el 50%.


Pero lo más difícil es acudir a una tutoría de tu hijo y ver el miedo en la cara del profesor. Como si tuviera ante sí una amenaza en vez de a un padre interesado por la evolución del alumno. Y lo peor de todo es decirle que le deseas mucha suerte, que "lleve derecho" a tu hijo para que esté motivado y estudie. Entonces al profesor/ra se le saltan las lágrimas.

Humildemente, me pide disculpas y me dice que no está acostumbrada/o a que un padre le hable con esa claridad. Que todo lo que reciben son reproches y quejas sobre lo mal que educan a su hijo en el colegio. Por cierto, que nadie me había dicho que en el colegio educaran a mi hijo, porque de eso me encargo yo. Esta frase suele hacer llorar aún más al tutor/a, que se pellizca el brazo por si está soñando. Cuando se calma y se enjuga las lágrimas no puedo evitar la pregunta:


¿Qué está pasando?, que los hijos están solos, que hay que estar más con ellos y que la gran revolución educativa pasa por cada república independiente de nuestra casa, aunque para ello haya que dejar de ganar algo de dinero o tener menos. Puedo asegurar que compensa. Así lo dice la mayoría de los psicólogos infantiles, que detestan la figura del "padre colega", una sombra inquietante que acompaña a los niños de la llave los fines de semana y que no está dispuesta a regañar a su prole, para dos tardes que tiene que aguantar en casa con los suyos.


Esa mala conciencia nos hace sacar la cara por ellos hasta cuando un juez ordena una pena irrisoria contra los menores que pusieron Pozuelo de Alarcón patas arriba en las fiestas patronales. ¿Qué hacían chavales de quince años vagando hasta las seis de la mañana por las calles de ese pueblo y enfrentándose a la policía?. Pasar la noche más divertida de su vida, decía uno de ellos a un periódico. Total, si suspende, no repite curso ni puede ser expulsado por Ley; si le condena un juez, como mucho le deja sin salir de fiesta un par de días y si le llevan a comisaria... como se entere su padre, van a saber con quien se las gasta la poli: con su mejor colega.



7 comentarios:

Anónimo dijo...

Los chavales de ahora no parecen temer nada. No hay nada que les haga valorar el respeto hacia lo que les rodean y hacia quienes les rodean. ¿La culpa?, quizá sea de la familia que cada día importa menos. ¿Por qué no habla OMNIA POSSUM de la familia?, es una sugerencia. ALba.

Anónimo dijo...

Nos hemos pasado de la raya. Los niños están fuera de control porque no hat tiempo para educarles, pero los que tenemos hijos sabemos lo duro que es y no necesitamos que nadie nos recuerde que deberíamos pasar más tiempo con ellos. Ya me gustaría. Al menos procuro inculcarles lo que sé en el poco tiempo que tengo y no, yo no le doy la llave a mi hijo. C.G.

ana dijo...

Pues yo si les di las llaves a mis hijas , no tenia otra , y las perdieron tantas veces...Y a pesar de todo no salieron tan mal, ahi están dando las clases ellas. Y fueron malas estudiantes , pero al final oposiciones a la primera. Los adolescentes siempre serán un desastre, yo la primera, nunca se me olvidará, pero cuando se es padre hay que educar cueste lo que cueste. Es durisimo, lo sé, pero no se puede bajar la guardia entre el cariño y las normas. Ellos las necesitan. Y la culpabilidad por trabajar te la tragas y sigues diciendo no , y sigues intentando otro verano que saquen la dichosa formulación...en casa del herrero, ya se sabe. No entiendo porque la gente tiene hijos si no sabe que ellos van a crecer ,no seran bebés para siempre. Lo que hay que ser es padres para toda la vida.

Anónimo dijo...

Opino como Ana. Es duro el día a día. Hombre con 11 o doce años no tenían llave pero con quince sí. Aunque siempre procuraba estar en casa o que supieran que estaba pendiente de ellos. Ser padres es mucho más difícil que ser niños. Nosotros tenemos que llevar nuestra vida y la de los hijos. Y en eso te dejas la misma vida.

Anónimo dijo...

Suscribo lo dicho por los anteriores comentarios pero hay algo que se nos escapa: ¿por qué no nos gusta dedicarle tiempo a los hijos?, no era lo que queríamos. Ahora comprendemos a nuestros padres. Salud!

Anónimo dijo...

Joder, y yo con niños pequeños. La que nos espera cuando crezcan. Yo ya intento pero que nadie crea que los niños de la llave están sólos porque sí. A veces, no hay más remedio. A mñi no me daban ni la llave. Hacía los deberes en la portería de mi casa. La portera me cuidaba como una madre, eso sí. Glez1.

Anónimo dijo...

Pues, ya sabéis, los niños de la llave luego son los niños de las fiestas de Pozuelo, Majadahonda o de donde sea. Son los niños perdidos del cuento. Viven a su aire en casa, cómo van a vivir fuera de ella: risas, copas y poco más. M.Con